La lluvia retrasa el cierre de la campaña de aceituna. Un ejemplo es la Cooperativa Olivarera de Valdepeñas, COLIVAL, que amplía el plazo de apertura de la almazara para dar la oportunidad a sus socios de recoger el fruto que todavía queda en el campo.
Su gerente, Consoli Molero, señala que solo queda un pequeño porcentaje por recepcionar, unos 100 000 kilos, para una campaña que ya roza los doce millones de kilos de aceituna molturada.
A futuro, estas precipitaciones son muy favorables ya que, si no hay problemas en la época de floración, hacen prever incluso cifras récord de aceituna en la próxima campaña, apunta Molero.
Porque para la cooperativa olivarera valdepeñera el agua y el viento no han significado pérdidas tan importantes como en otros casos. COLIVAL adelanta el inicio de la campaña para que gran parte de su producción, en torno al 80%, sean aceites de oliva virgen extra y virgen. Eso permite la elaboración de productos de mayor calidad, que se venden en los mercados a precios más altos y dan una mayor rentabilidad a los socios.
