La infancia se ha llevado la peor parte de un conflicto demasiado largo. Cerca de 21.500 menores han muerto a manos del ejército israelí desde octubre de 2023 y más de 44.400 han resultado heridos, 1.500 de ellos con amputaciones.
Entre las víctimas, además hay un millar de bebés de menos de un año y 164 fallecidos por inanición en los peores momentos del bloqueo y la hambruna. Y al menos 12.000 embarazos han terminado en aborto por la falta de alimentos o el colapso de los hospitales. Sobre el terreno, el equipo de Save the Children advierte de que el alto el fuego -vigente desde hace un año- es demasiado frágil y no se cumple.
Menores víctimas del ejército israelí
Shurouq, que es parte del personal de Save the Children en Gaza, explica que ha visto muertos y heridos, familias destrozadas y menores afectados en lugares donde deberían haber estado seguros, incluidos hogares y refugios”. Lamenta que siga muriendo gente “incluso después de la declaración del alto el fuego, por tanto, siguen siendo víctimas y blanco de los ataques israelíes”.
Más cifras demoledoras en estos tres años: 58.800 menores han perdido a uno o ambos progenitores y 2.700 han quedado completamente huérfanos.
Una Gaza aniquilada y repleta de escombros
Admite Shurouq que “Gaza ha pasado de sobrevivir a constantes bombardeos a sobrevivir entre las ruinas e intentar reconstruir la vida. La incertidumbre sigue presente y vivimos en una ciudad gris, llena de escombros por todas partes. Montañas de escombros continúan bloqueando las calles y los barrios”.
“La mayoría de las personas aquí están realmente arruinadas económicamente y han perdido su fuente de ingresos. Además, la guerra es algo que consume todos los recursos. Así que la gente utiliza sus ahorros para trasladarse de un lugar a otro en busca de seguridad, para comprar una tienda de campaña y para adquirir todo lo demás. Y, en cuanto a la educación, este es ya el cuarto año académico sin educación formal”, recuerda la portavoz del equipo de Save the Children desplegado en Gaza.
Se calcula que unos 650.000 alumnos siguen sin acceso a la educación. A lo que hay que sumar el desplazamiento interno de cerca de 2 millones de gazatíes -según Naciones Unidas (muchos de ellos varias veces), mientras que 1,2 millones se han quedado sin hogar.

