En total han volado cincuenta pollos, localizados en diversas colonias de las comarcas de Campo de Calatrava y, en su mayoría, de Campo de Montiel.
A estos resultados positivos ha contribuido la implicación del Gobierno regional en la protección de esta ave, por segundo año consecutivo, la colaboración de los agricultores y la suma de esfuerzos del personal de la FIRE y los agentes medioambientales en las labores de seguimiento y protección de nidos.

Estos datos permiten un moderado optimismo, aunque Guzmán señala que la presencia del aguilucho cenizo en la provincia requiere medidas continuadas y una concienciación social, como ocurre en otras zonas, que todavía aquí no existe.
Esta especie, que anida en los campos de cereal, se enfrenta a la intensificación de la agricultura y al cambio climático. Los expertos apuntan que solo un trabajo continuo puede conseguir que el aguilucho cenizo siga surcando nuestros cielos.
