Tres meses después de los terremotos 7,2 y 7,5 grados de magnitud que sacudieron el norte de Venezuela provocando una de las catástrofes más graves en el país en las últimas décadas, las organizaciones humanitarias sobre el terreno advierten de que persisten los riesgos para la infancia, sin acceso todavía a alimentos o al agua potable en las zonas más afectadas y especialmente en La Guaira.
World Vision denuncia que también escasea el alojamiento temporal para una población que prácticamente lo ha perdido todo. Y la incertidumbre de no tener un hogar propio, avisa Eloisa Molina, directora de Comunicación de la ONG, pone en peligro también la continuidad educativa de los niños y niñas en Venezuela. “Tres meses después de los terremotos que afectaron gravemente varios estados de Venezuela, las familias y las personas afectadas siguen enfrentándose a retos críticos relacionados con el acceso a agua potable, la seguridad alimentaria principalmente, el alojamiento temporal, pero también los riesgos para la protección de la infancia y otros sectores poblacionales vulnerables.
"Está en peligro la continuidad educativa en Venezuela"
Explica Molina que además “a esta situación se suma la incertidumbre de no disponer de un hogar propio”. Miles de venezolanos siguen en refugios, campamentos temporales y “esto pone en peligro la continuidad educativa de los niños y las niñas”. Se tambalea la continuidad de la educación en Venezuela. Por eso, la directora de Comunicación de World Vision advierte de la importancia de seguir ahí. “La educación en situaciones de emergencia es clave, es muy importante garantizar la permanencia de estos niños y niñas a la escuela, y continuar apoyándoles para que poco a poco que retomen su vida antes de estos terremotos”.
“No podemos mirar hacia otro lado”
92 días después, el balance sigue siendo provisional. Las autoridades venezolanas calcula que hay más de 6.500 fallecidos, en torno a 41.000 desaparecidos (aunque no hay cifra oficial), miles de heridos y menores huérfanos, 1,3 millones de personas que -según Naciones Unidas- necesitarán ayuda humanitaria durante los próximos 6 meses. Y no solo eso, sino que todavía hay cerca de 61.000 viviendas que deben ser evaluadas, 11.000 de ellas consideradas de alto riesgo por derrumbes y grietas.
