Aunque el aire acondicionado y los ventiladores de techo han cambiado el hábito de las familias, en muchos municipios siguen quedando grupos, sobre todo entre personas mayores, que sacan sus sillas a las aceras y hacen corrillos de vecinos que aprovechan las noches de verano.
Felicidad sale con sus amigas cada noche en Membrilla y juntan un corrillo de asientos mientras anochece, donde comparten su día.
Una costumbre muy apegada a los pueblos, que lleva años siendo parte de los días estivales y, además de ayudar a sobrellevar el calor, mantiene el contacto entre las generaciones.
En el grupo también están Esperanza, Amalia, Teresa y Josefa, que han compartido en los micrófonos de Onda Cero sus experiencias durante su vida y lo que más les gusta de salir al fresco.
Una rutina que hace especial a las calles de nuestros pueblos, de nuestras ciudades y, sobre todo, a nuestros mayores.
