Ceuta continúa lejos de recuperar la normalidad tras la entrada masiva de más de 70.000 migrantes el pasado 30 de julio, de los cuales permanecen en la ciudad entre 8.000 y 11.000, según cálculos del presidente ceutí. Juan Vivas compareció ante la prensa este sábado para cuestionar las cifras trasladadas por el Gobierno central, que sitúan en unas 2.500 las personas que continúan en Ceuta, y para pedir "transparencia en la comunicación" y una respuesta "proporcional".
A nivel internacional, la situación también es complicada para España. Después del espaldarazo sufrido por varios de sus socios europeos, Italia decidió reactivar los controles fronterizos hasta el próximo 15 de agosto, a lo que España respondió reactivando los suyos de manera aleatoria en puertos y aeropuertos a los viajeros procedentes de Italia hasta el próximo 7 de septiembre.
Marruecos, tras la crisis: más alineada con España porque la imagen proyectada "no es buena"
¿Y Marruecos? En El Orden Mundial de JELO en verano, Lola Ilina y Eduardo Saldaña explican que "cada vez está más claro" que Rabat sabía lo que iba a ocurrir y que dejó que ocurriera. Aunque la duda es "hasta qué punto sabía" que iban a cruzar tantas personas o si, realmente, "se les fue de las manos". Aseguran que es difícil de saber porque la estrategia del Gobierno de España es "evitar por todos los medios señalar a Marruecos" porque saben que un enfrentamiento diplomático más directo con Rabat puede hacer que Marruecos "decida aumentar aún más esta presión migratoria".
El caso es que ahora mismo Rabat parece estar muy alineado con España, algo normal, ya que la imagen que se ha proyectado a nivel internacional por parte del país del norte de África "no es nada buena". No obstante, los expertos internacionales advierten de que hay que tener cuidado porque esta situación con Marruecos "no tiene por qué durar mucho".
"Ya hemos visto que en otros años, cuando Rabat traspasaba una línea roja, después se mostraba muy dispuesto a ayudar como si no hubiera hecho nada, pero la realidad es que ya se ha marcado un nuevo límite y han medido la capacidad de respuesta", explican.
Porque al final, lo que se ha demostrado es que ni España ni la Unión Europea están preparados para hacer frente a una crisis igual o mayor a la que hemos vivido: "La respuesta que hemos visto por parte de los socios europeos ha dejado mucho que desear, por ejemplo, ahí está la pelea con el Gobierno italiano".
Los avances en la Unión Europea son buenos y se notan "cuando no existen"
Eduardo Saldaña explica que cuando ocurre una situación como la que se está viviendo entre los gobiernos de Italia y España, es "un síntoma muy malo" que demuestra que en España "deberíamos tomar nota porque, ante la inestabilidad provocada por la inmigración —un tema que tensa mucho a la Unión Europea—, no hemos visto a Italia, Dinamarca u otros países alinearse con España, sino que hemos visto cómo la lógica política interna prima sobre el resto y por eso tenemos la situación que tenemos con Italia".
Consideran que al Gobierno de Giorgia Meloni le viene muy bien a nivel de política interna. Al igual que al Gobierno de España, al que también le viene muy bien "pelearse" con el Gobierno italiano porque es un "enemigo" y así "desvía la atención". Pero en el fondo, España "tiene que tomar nota porque en una crisis con Ceuta y Melilla, a lo mejor no tenemos por qué asumir que todos nuestros aliados van a estar ahí a la primera, y sobre todo, con la cuestión migratoria. Está quedando claro que la Unión Europea no está alineada a la hora de afrontar la crisis migratoria".
