Aragón registra una media de 47 brotes de intoxicación alimentaria cada verano, según los datos del Gobierno de Aragón. El aumento durante los meses de más calor se debe a que "la temperatura óptima para las bacterias patógenas es la temperatura corporal, entorno a los 35 o 36 grados, en esa temperatura empiezan a multiplicarse como locas", declara Patricia Sola, veterinaria bromatóloga. Todos los alimentos tienen bacterias, pero los problemas de salud se producen cuando el número de bacterias ingeridas es muy elevado y supera un determinado umbral.
Casi la mita de los casos de intoxicación alimentaria en Aragón corresponden a la salmonelosis. Patricia Sola afirma que se debe a que "está en más alimentos, es más fácil de transmitirse e incluso existe la figura de portador asintomático, una persona con un sistema inmunológico más fuerte que no llega a enterarse de su intoxicación por salmonela y puede intoxicar a otras personas a la hora de elaborar alimentos".
Más de la mitad de los casos suceden en los hogares particulares. Los alimentos más propensos a causarnos una intoxicación son los que contienen altos en nutrientes y agua, como el pescado o la carne. La bromatóloga recomienda extremar la precaución almacenándolos en el frigorífico, no dejándolos a temperatura ambiente y teniendo mucho cuidado al descongelarlos.
En hostelería suceden alrededor del 30% de los casos de la comunidad aragonesa, pese a las altas exigencias de seguridad que tienen en la restauración. Patricia Sola declara que el problema está en que en casa se pueden llegar a intoxicar "doce personas como mucho y al hospital igual van cuatro, mientras que en un restaurante son 30 o 60 personas, si sucede en una boda son 300 personas, y el número puede aumentar en grandes eventos, como el Festival del Somontano del año pasado, donde más de 400 personas acudieron al hospital".
