Las gafas de protección especial en ISO 12312-2:2015 son indispensables para ver el eclipse. Mirar directamente al sol puede producir lesiones como la queratitis en la cornea o incluso provocar ceguera. "No va a haber luz, pero la radiación sigue penetrando al ojo, la luz ultravioleta y el infrarrojo puede dañarnos seriamente, incluso dejarnos ciegos", declara Carlos Serrano, presidente del Colegio Profesional de Ópticos y Optometristas de Aragón.
"No podemos mirar al sol sin tener unas gafas de protección homologadas", asegura Serrano. No sirven otro tipo de métodos caseros como las gafas de sol o las radiografías, ya que pueden ser incluso más dañinos para nuestra vista: "te quitan la molestia de luz, con lo cual la pupila se dilata y va a entrar más radiación". Mirar directamente al sol durante el eclipse sin llevar las gafas homologadas puede tener consecuencias que son perceptibles horas o incluso días después. Si se tiene alguno de estos síntomas, Carlos Serrano recomienda acudir a un oftalmólogo:
- Aparición de puntos negros o manchas en el campo de visión
- Ver borroso
- Tener dolores de cabeza de forma intensa o molestias al ver la luz
- Ver las líneas rectas como onduladas
- Percibir los colores diferentes a lo habitual
Carlos Serrano remarca la importancia de no mirar directamente al sol en ningún momento, incluso en los de eclipse total. Además, durante el eclipse, que puede durar en torno a una hora, recomienda hacer períodos de 20 o 30 segundos con descansos de uno o dos minutos, para no estar mirando fijamente hacia el sol. Aquellos que lleven gafas graduadas deben colocarse las lentes del eclipse por fuera, puesto que las gafas con graduaciones altas pueden concentrar la radiación debido al efecto del cristal.
