Viajar por Aragón

Naval: un baño salado sin salir de Aragón

Aragón es rica en zonas de baño, pero hay una muy especial. Quienes se sumergen en sus aguas parece que lo hacen en el Mar Muerto por su alta salinidad. Se trata de las piscinas de Naval. Carlos Díaz, de Viajar por Aragón, explica la historia de esta salina y los usos que tenía la sal que se extraía.

Lourdes Funes

Zaragoza |

Carlos Díaz de Viajar por Aragón/Lourdes Funes

En la comunidad aragonesa se pueden encontrar todo tipo de propuesta turísticas, incluida la posibilidad de meterse en una piscina y flotar, estar tranquilamente tumbado y poder leer el periódico. Esto que es muy habitual de hacer en el Mar Muerto no lo es en todos los sitios, pero si en la localidad oscense de Naval. Destino al que Carlos Díaz, de Viajar por Aragón, recomienda acudir no sólo por los baños sino también por la historia de este municipio.

La historia de Naval está íntimamente ligada a la sal. Carlos Díaz cuenta cómo en la Edad Media, “en tiempos de Pedro I, se autorizó a Naval a vender sal al resto del Reino de Aragón. Se creó ahí un contrato comercial que les generaba muchos beneficios. Ya en el siglo XIII, Jaime I les concede el monopolio de venta de sal, eran los únicos que podía realizar esta actividad”. Lo que incrementó su importancia económica. Tanto es así que se construyó un Alfolí, como un gigante almacén en el que guardar la sal para su distribución.

Esta instancia ahora es visitable y Carlos Díaz recomienda la visita a esta construcción medieval. En aquel momento la sal tenía diversos usos, desde mantener los alimentos hasta de servir de alimento para el ganado, curtir pieles de vestimenta, de mobiliario o incluso tenía usos médicos o higiénicos. En este momento, la “flor de sal” que se puede encontrar en Naval es un producto gourmet.

Pero además del atractivo del municipio, Díaz se detiene en la salina. Se ha convertido en una especie de resort en el que se pueden utilizar las piscinas de agua salada para bañarse y, debido al alto nivel de sal (incluso dicen que más que el Mar Muerto) que contiene, no te hundes. El salinar se nutre de agua de manantial y a través de un sistema de canales o acequias se distribuye por las eras. Ahí se dejaba reposar y en verano, al evaporarse el agua, se quedaba la sal que se recogía.

Atractivos del entorno

Si aprovechamos a ir a Naval, podemos pasar también unos días en su entorno, en la comarca del Somontano, en donde se ubica esta localidad, y disfrutar de su gastronomía. La propuesta que hace Carlos Díaz lleva a probar el tomate rosa de Barbastro, cualquiera de sus vinos o también el aceite, por ejemplo, el de Buera. Los crespillos o las chiretas son otros platos para probar.