Un suceso ha sacudido a los profesionales del Hospital Costa del Sol de Marbella. Un médico ha sido investigado por el fallecimiento de una enfermera del mismo centro quedando en libertad provisional con medidas cautelares. Entre estas medidas está la prohibición de salir del país y la retirada del pasaporte. El médico, de 66 años, confesó a la Policía Nacional que le inyectó varias ampollas de Propofol a una de sus compañeras enfermeras -un potente fármaco que se utiliza en hospitales como anestésico- varias veces en la yugular. Todo ello mientras se encontraban en la habitación de un hotel de Marbella, ya que ambos mantenían una relación sentimental. Según el testimonio del hombre, ambos se solían administrar este tipo de fármaco mutuamente para quedarse dormidos pero, esta vez, la mujer no volvió a despertar.
La decisión de la jueza del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), se ha adoptado pese a que el detenido se acogió a su derecho de no declarar en sede judicial y de que la acusación particular, que representa al marido de la víctima, solicitó su ingreso en prisión sin fianza. No obstante, tanto la Fiscalía como la defensa se mostraron favorables a su puesta en libertad. Tras su detención, en la comisaría se leyeron al detenido los posibles delitos que podría haber cometido: homicidio, delito contra la salud pública y hurto continuado. Aunque los cargos tendrán que concretarse durante la instrucción. Para los investigadores, se podría tratar de un caso de supuesto homicidio por dolo eventual, ya que, por su condición de médico y sus conocimientos profesionales, debió conocer y asumir los riesgos que entrañaba administrar el fármaco fuera del ámbito hospitalario.
El cadáver de la habitación 113
Fue la tarde del pasado 1 de octubre cuando el propio médico alertó a la Policía informando que su acompañante no reaccionaba. Cuando los agentes se personaron en el hotel, el sospechoso estaba en el exterior del mismo y guió a los policías hasta la habitación 113. En el interior, los agentes hallaron el cuerpo sin vida de la enfermera sobre la cama y, pese a las maniobras de reanimación, no pudieron salvarle la vida. La principal hipótesis fue una intoxicación farmacológica a la espera del resultado de la autopsia.
Durante la inspección de la habitación se intervinieron jeringuillas, dos cajas de Propofol con viales usados, un bolso con más medicamentos sustraídos del centro donde trabajaban.

