El anuncio de las elecciones generales del 29 de noviembre ha caído en Canarias como un acelerón político. Mientras los partidos preparan candidaturas y discursos, el Gobierno autonómico recuerda que los problemas de las islas no entran en campaña ni desaparecen con la disolución de las Cortes. Es, en el fondo, la otra lectura del 29-N: el adelanto electoral puede dejar en el aire parte de la Agenda Canaria y obligar a renegociar cuestiones clave como la financiación autonómica. .
Canarias había dado un paso adelante en la negociación del nuevo modelo de financiación autonómica después de obtener garantías sobre el tratamiento específico de las islas y del REF. El acuerdo suponía un avance importante porque permitía corregir parte del déficit histórico de financiación que Canarias ha denunciado durante años. El adelanto electoral introduce ahora una incertidumbre evidente: el próximo Gobierno tendrá que asumir una negociación que todavía no está completamente cerrada. Eso significa que Canarias puede conservar el acuerdo alcanzado, pero también tendrá que defenderlo ante una nueva mayoría parlamentaria y, posiblemente, ante un Ejecutivo con otras prioridades. La financiación autonómica no es un asunto técnico más. De ella dependen los recursos con los que Canarias sostiene buena parte de sus servicios públicos. Por eso, el temor no es tanto que el acuerdo desaparezca de un día para otro, sino que se retrase, se modifique o se convierta otra vez en moneda de cambio política.
PSOE, VOX y PP juegan otra partida
El PSOE intentará convertir las elecciones en una batalla sobre la vivienda y las políticas sociales. En Canarias, el problema es especialmente sensible y puede convertirse en uno de los principales argumentos de campaña. El PP, por su parte, quiere que el 29-N sea un plebiscito sobre Pedro Sánchez y aprovechar el desgaste del Gobierno. Vox competirá por el mismo espacio electoral y tratará de crecer con un discurso centrado en inmigración, vivienda y seguridad
CC quiere que sus votos vuelvan a valer
Coalición Canaria afronta la convocatoria con una idea clara: recuperar peso en Madrid. Los nacionalistas quieren ampliar su representación y avanzar hacia un grupo propio que permita negociar con quien gobierne. La estrategia pasa por escapar del clásico eje izquierda-derecha. CC insiste en que su bloque es Canarias y pretende convertir la Agenda Canaria en capacidad de negociación. La formación ya ha propuesto a Cristina Valido como candidata en Santa Cruz de Tenerife y estudia acuerdos electorales en Las Palmas para unir al nacionalismo.
NC busca recomponer el espacio canario de izquierdas
Nueva Canarias-Bloque Canarista afronta una situación más delicada. Su secretario general ha planteado una candidatura única de la izquierda alternativa al PSOE, con una condición: que tenga marca, identidad y autonomía canaria. NC negocia con Podemos, Sumar, Izquierda Unida, Sí se Puede y organizaciones locales e insulares. El objetivo es evitar la dispersión del voto y recuperar un espacio político propio que permita a la izquierda canaria tener representación en Madrid. La operación puede ser decisiva. Si la izquierda alternativa concurre dividida, puede perder representación; si consigue una candidatura única, podría volver a disputar un escaño.
Quedan 55 días para las elecciones, pero también 55 días para intentar que la Agenda Canaria no se quede aparcada en una legislatura que ya ha entrado en tiempo de descuento. El 29-N decidirá quién gobierna España. Para Canarias, la cuestión será otra: quién tendrá la fuerza suficiente para exigir al próximo Gobierno que cumpla lo que todavía está pendiente.


