EN POR FIN

Qué podemos aprender de la mujer más longeva del mundo para vivir más y mejor: las claves de los científicos que la estudiaron

Los divulgadores científicos Manel Esteller y Eloy Santos han charlado con Jaime Cantizano sobre el caso de María Branyas, la persona más longeva del mundo, que murió a los 117 años.

Toño López-Carrasco

Madrid |

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La longevidad ya no se mide únicamente por cuántos años somos capaces de vivir, sino por cómo vivimos esos años. El sedentarismo, el estrés, la soledad, la contaminación y determinados hábitos alimentarios pueden influir en el envejecimiento, más allá de la propia genética. Así lo han explicado el doctor Manel Esteller y el investigador Eloy Santos en una entrevista con Jaime Cantizano en Por fin, de Onda Cero, en la que han analizado las claves para alcanzar una longevidad saludable.

Los dos científicos han estudiado el caso de María Branyas, que murió a los 117 años y fue considerada en su momento la persona más longeva del mundo. Su investigación, que recoge sus datos médicos, sus recuerdos, su carácter y sus costumbres, ha permitido analizar algunos de los factores que pudieron contribuir a su extraordinaria longevidad.

Nunca es tarde para empezar a cuidar la longevidad

Esteller considera que no existe una edad demasiado tardía para empezar a adoptar hábitos que favorezcan un envejecimiento saludable. "Idealmente, cuanto antes mejor", ha señalado, aunque ha insistido en que una persona de 50 años también puede cambiar sus costumbres y empezar a evitar hábitos tóxicos, hacer ejercicio y aumentar el contacto social.

En el caso de María Branyas, Eloy Santos destaca varios elementos de su estilo de vida: tenía un carácter afable, estaba muy vinculada a su familia y amigos, mantenía una alimentación equilibrada de tipo mediterráneo, dormía bien y realizaba ejercicio físico moderado. Para el investigador, todos estos factores pudieron contribuir a que viviera tantos años.

Además, su vida transcurrió durante muchos años en lugares con menor contaminación, como Girona y posteriormente Olot. Santos recuerda, sin embargo, que no fue una vida completamente tranquila: tuvo que afrontar la Guerra Civil, hacerse cargo sola de sus hijos y superar la pérdida de su marido y de uno de sus hijos. Su manera de afrontar esas adversidades también forma parte de la singularidad de su historia.

Genética y estilo de vida: "50-50"

¿Hasta qué punto depende nuestra longevidad de la genética y cuánto de nuestros hábitos? Santos apunta a un equilibrio aproximado entre ambos factores, aunque advierte de que no son elementos independientes. La conexión se produce a través de la epigenética, las marcas químicas que se sitúan sobre el ADN y que regulan cómo funcionan los genes.

Por ello, unos hábitos saludables pueden favorecer que determinados genes protectores permanezcan activos y ayudar a reducir el riesgo de algunas enfermedades. En el caso de Branyas, además de una posible predisposición genética, los investigadores consideran que tuvo que existir "otra cosa más" para explicar que alcanzara los 117 años.

Los expertos también han rechazado la idea de que exista un único "secreto" para vivir más. Esteller considera un error confiar en una sola solución, como una restricción calórica extrema o exponerse a temperaturas muy bajas. La longevidad saludable sería el resultado de una combinación de factores: evitar el tabaco y el alcohol, realizar ejercicio físico moderado y mantener unos hábitos saludables, a los que en el futuro podrían sumarse determinados tratamientos farmacológicos.

¿Tres yogures al día para vivir más?

Uno de los aspectos de la vida de María Branyas que más titulares generó fue su consumo habitual de yogur. Sin embargo, Esteller ha advertido de la necesidad de evitar simplificaciones. Según ha explicado, los yogures y otros alimentos similares pueden favorecer una microbiota intestinal asociada a un perfil antiinflamatorio, pero eso no significa que consumir grandes cantidades vaya a garantizar una mayor longevidad.

La recomendación de los investigadores pasa por mantener una alimentación equilibrada. Esteller ha puesto como ejemplo combinar fruta y yogur, pero ha insistido en que no se puede convertir un hábito concreto de una persona excepcionalmente longeva en una fórmula universal.

Los productos 'antiaging' no garantizan vivir más

Los investigadores también han puesto el foco en el creciente mercado de productos que prometen ralentizar el envejecimiento. Santos ha defendido que, a día de hoy, las recomendaciones más fiables siguen siendo las conocidas: comer bien, hacer ejercicio y dormir adecuadamente.

En cambio, considera que todavía no existe evidencia suficiente para saber hasta qué punto las cremas o determinados suplementos comercializados como productos antienvejecimiento consiguen ralentizar realmente el envejecimiento biológico. La investigación científica continúa buscando tratamientos que permitan aumentar los años de vida saludable y reducir las enfermedades asociadas a la vejez.

Esteller ha añadido que actualmente no existe ningún fármaco aprobado específicamente como medicamento antienvejecimiento para humanos. Ha señalado, eso sí, que recientemente se ha aprobado en Estados Unidos un fármaco de este tipo para un tipo de perro, un avance que, según ha apuntado, podría abrir camino a futuras investigaciones en humanos.

La conclusión de los expertos es que no existe una receta única para alcanzar una longevidad extraordinaria. La genética puede proporcionar una ventaja, pero los hábitos cotidianos también cuentan. Como ha resumido Esteller durante la entrevista, incluso quienes tienen una peor predisposición genética pueden beneficiarse de todo aquello que hagan para mejorar su estilo de vida.