Cinfa | Cuidados

Nueve de cada diez personas cuidadoras en Navarra están satisfechas con su labor pese al desgaste físico y emocional

El segundo estudio del Observatorio CINFA de los Cuidados revela que cuatro de cada diez personas cuidadoras de Navarra ven afectada su salud física y mental. El cansancio, la ansiedad y la pérdida de tiempo libre conviven, sin embargo, con una elevada satisfacción por la labor realizada.

Marisa Lacabe

Pamplona / Iruña |

Observatorio Cinfa de los cuidados

El cuidado de familiares tiene un importante impacto en la salud física, mental y social de quienes asumen esta responsabilidad. Así lo refleja el segundo estudio del Observatorio CINFA de los Cuidados, titulado "Radiografía de los Cuidados Familiares en la Sociedad Española", elaborado a partir de una muestra representativa de más de 3.200 personas cuidadoras de toda España por Laboratorios CINFA, con el aval de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

En Más de uno Pamplona nos hemos detenido en algunos de los resultados del estudio con Alicia López de Ocáriz, directora médica del Grupo CINFA y presidenta del Observatorio. Hemos conocido, por ejemplo, que en Navarra, cuatro de cada diez personas cuidadoras reconocen que esta labor afecta a su salud física y mental. El cansancio y la fatiga son las consecuencias más habituales: afectan a ocho de cada diez personas cuidadoras. Además, la mitad sufre alteraciones del sueño y también son frecuentes los dolores musculares y articulares. En el plano psicológico, el estrés y la ansiedad aparecen en la mitad de los casos, junto a cambios de humor e irritabilidad.

El estudio también pone el foco en las consecuencias sociales de los cuidados. Nueve de cada diez personas cuidadoras en Navarra aseguran disponer de menos tiempo libre para sus aficiones y actividades de ocio. Dos de cada diez reconocen, además, un mayor aislamiento y un deterioro de sus relaciones familiares y de amistad.

Una realidad que conoce de primera mano Johan, quien dejó su actividad habitual para cuidar de su madre después de que sufriera un ictus. Su testimonio refleja las exigencias de una dedicación prácticamente permanente: noches sin apenas descanso, vigilancia constante, adaptación de la vivienda y aprendizaje de tareas para atender sus necesidades. También ha tenido que renunciar a buena parte de su vida social y a su actividad como anotador de baloncesto.

Pese a las dificultades, Johan destaca la satisfacción emocional que le proporciona acompañar a su madre y poder seguir disfrutando de ella. Una percepción que coincide con otro de los datos del estudio: nueve de cada diez personas cuidadoras navarras se sienten satisfechas con la labor que realizan..