Empieza a dar los primeros frutos la campaña de conservación del aguilucho cenizo en la provincia de Ciudad Real, que desde hace ya seis años realiza la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas (FIRE).
Se han localizado treinta y tres nidos, veintisiete en la comarca de Campo de Montiel y seis en Campo de Calatrava, que están en fase de nacimiento de los pollos.
Como las parejas de esta especie anidan en los campos de cereal, el ciclo reproductivo de esta ave rapaz está condicionado por su maduración y el adelanto de la siega. Por eso, para ofrecer a los aguiluchos una oportunidad de completar su crecimiento y alzar el vuelo, se han protegido los nidos con cercones de 4 m² y alertado a los agricultores para que respeten las zonas de exclusión al cosechar. José Guzmán, ornitólogo al frente del proyecto.
SUMANDO ESFUERZOS
Gracias a la colaboración de la Delegación provincial de Desarrollo Sostenible y los Agentes Medioambientales, a la que se suma la creación de un grupo de voluntarios, ornitólogos y aficionados, esta campaña se han ampliado las zonas de prospección, explica Guzmán.
El ornitólogo apunta que todavía hay posibilidades de llegar a tiempo, ahora se actúa sobre las últimas parejas de una especie que era habitual ver sobrevolar nuestros campos y si se mantiene este seguimiento en sucesivos años podría evitarse que se perdiera definitivamente.
En esto juega un papel fundamental la implicación de la sociedad civil, que el Gobierno regional esté considerando a esta especie como prioritaria y que se visibilice el riesgo de extinción del aguilucho cenizo en la provincia de Ciudad Real.
