Sembrar una hectárea de cereal puede suponer actualmente alrededor de 600 euros de gasto y obliga a obtener una cosecha próxima a los 3.000 kilos por hectárea para intentar cuadrar las cuentas. Con estos números, algunos agricultores conquenses se están planteando dejar parte de sus tierras sin sembrar. Así lo explica Félix Elche, agricultor y colaborador de Onda Cero Cuenca, que participó en la protesta convocada por ASAJA en Toledo y que, después de más de 40 años dedicado al campo, asegura atravesar “una de las épocas peores” que recuerda. A los costes de semilla, fertilizante y combustible se suman maquinaria, reparaciones, seguros, herbicidas e instalaciones, mientras los precios de venta, según denuncia, no compensan ese incremento.
La consecuencia ya se está notando en esta sementera. Elche asegura que muchos profesionales reducirán la superficie cultivada, utilizarán menos fertilizante o directamente dejarán en barbecho aquellas parcelas de menor productividad. En su caso, explica que ha comprado abono a un euro el kilo, frente a los aproximadamente 30 céntimos que recuerda de años anteriores, por lo que reducirá las cantidades y no sembrará “la tierra que no tenga una garantía de una calidad media”. En buena parte del entorno de Cuenca, además, las alternativas son limitadas porque la rotación se apoya fundamentalmente en cereal y girasol.
A esta falta de rentabilidad se suman los daños provocados por la fauna silvestre. Elche señala especialmente la presión del jabalí en zonas de la Serranía y advierte de que ya existen áreas donde cultivar girasol resulta muy complicado, lo que compromete aún más las rotaciones. Tras la protesta de Toledo, reclama reducir los costes de producción y revisar las condiciones en las que compiten los agricultores españoles frente a productos procedentes de terceros países. Su diagnóstico para esta campaña es claro: ajustar gastos, sembrar menos y evitar aquellas parcelas donde el riesgo de entrar en pérdidas sea demasiado elevado.

