medio ambiente

El cambio climático puede reducir un 17% el PIB per cápita de Baleares en los próximos 25 años

Un informe de AXA Climate advierte de que Cala Estància y Ses Troneres podrían perder casi toda su superficie de playa en 2050, mientras que tres de los nueve acuíferos que abastecen a Palma ya están sobreexplotados

Onda Cero Mallorca

Palma |

El cambio climático puede reducir un 17% el PIB per cápita de Baleares en los próximos 25 años.
El cambio climático puede reducir un 17% el PIB per cápita de Baleares en los próximos 25 años. | Patricia Segura

El cambio climático amenaza la economía, los recursos hídricos y la salud de los ciudadanos de Baleares. Las islas podrían perder hasta un 17% del PIB per cápita en los próximos 25 años por el impacto acumulado de los riesgos climáticos, según el informe 'Cuidar el presente, proteger el mañana: adaptación climática de la ciudad de Palma', elaborado por AXA Climate y presentado por la Fundación AXA.

El estudio pone el foco en Palma, donde el aumento de las temperaturas, la subida del nivel del mar, la erosión costera y la escasez de agua podrían tener consecuencias directas sobre la calidad de vida de la población y la actividad económica. El turismo, uno de los principales motores de la ciudad, figura entre los sectores más expuestos por su dependencia de las playas, la disponibilidad de recursos hídricos y las condiciones climáticas durante el verano.

El aumento de las temperaturas es uno de los principales riesgos identificados en el informe. Las proyecciones apuntan a que las temperaturas máximas en Palma podrían subir alrededor de cuatro grados centígrados hacia mediados de siglo.

En 2050, la capital balear podría registrar 98 días calurosos al año, frente a los 36 actuales, y 99 noches cálidas, frente a las 36 de referencia. Además, los días con una sensación térmica superior a los 33 grados pasarían de 15 a 62 al año, mientras que la duración media de las olas de calor podría multiplicarse por casi tres.

Las consecuencias podrían ser especialmente graves para la salud. En un escenario extremo y sin nuevas medidas de adaptación, Palma podría registrar hasta 12.000 muertes adicionales por efecto del calor, según las estimaciones recogidas en el estudio. La aplicación de políticas eficaces de adaptación podría reducir esa cifra hasta doce veces.

El impacto económico también sería considerable. Solo por los efectos del calor sobre la actividad económica, Baleares podría perder más de un 16% de su PIB per cápita. La subida del nivel del mar amenaza también al litoral de Mallorca. Según las proyecciones de AXA Climate, el nivel medio del mar podría aumentar unos 24 centímetros de aquí a 2050, lo que agravaría los efectos de los temporales, el oleaje y las mareas.

El estudio advierte de que algunas playas podrían prácticamente desaparecer si no se adoptan medidas de adaptación. Es el caso de Cala Estància, donde se proyecta una pérdida del 96% de su anchura, y de Ses Troneres, con una reducción estimada del 80%. A la inundación y la erosión costera se suma otro riesgo: la intrusión de agua salada en los acuíferos, que puede deteriorar la calidad de las reservas subterráneas y comprometer el abastecimiento.

La disponibilidad de agua constituye otro de los grandes desafíos para la capital balear. Actualmente, alrededor del 75% del agua consumida en Palma procede de fuentes subterráneas, una dependencia que, según el informe, triplica la media nacional.

La situación de los acuíferos ya es preocupante. Tres de los nueve que abastecen a Palma están sobreexplotados y otros cinco podrían encontrarse en esa situación el próximo año. Además, tres presentan un estado deficiente por las elevadas concentraciones de cloruros asociadas a la intrusión salina.

Las previsiones climáticas apuntan a una reducción del 20% de las precipitaciones hasta 2050 y a un aumento del 10% de la evapotranspiración, dos factores que limitarían la recarga natural de los acuíferos. El desequilibrio entre la demanda y los recursos disponibles podría agravarse en los próximos años. Según las estimaciones del estudio, la demanda anual de agua ya supera aproximadamente cinco veces la disponibilidad, una proporción que podría aumentar hasta seis veces en 2050. Durante los meses de verano, la demanda llega a ser unas diez veces superior a la oferta.

Ante un escenario de sequía extrema, las autoridades podrían verse obligadas a priorizar el abastecimiento doméstico y de los sectores esenciales. Por ello, el informe plantea que las empresas reduzcan y optimicen su consumo mediante un seguimiento más detallado, la reutilización del agua y campañas de sensibilización.

Las inundaciones representan otra amenaza relevante. AXA Climate estima que alrededor de 309.000 habitantes, cerca del 60% de la población de Palma, podrían verse afectados durante un episodio extremo. Entre las zonas más sensibles figuran el aeropuerto, determinadas áreas industriales, las ramblas y varios barrios situados en cotas bajas próximas a la costa.

Un episodio de estas características podría provocar interrupciones del transporte, problemas de acceso, daños en las redes de saneamiento, contaminación del agua y paralización de actividades económicas. El riesgo de incendios también podría aumentar. El informe prevé que los días con peligro moderado o elevado se incrementen en diez al año, prolongando el periodo de exposición del territorio a este tipo de episodios.

Ante este escenario, el estudio subraya la necesidad de reforzar la adaptación climática para reducir los riesgos sobre la población y la economía. Entre las medidas planteadas figuran la restauración de los ecosistemas marinos, la renaturalización del litoral y la revisión de la oferta turística para tener en cuenta los riesgos costeros.

Claudia Ylla, autora del informe de AXA Climate, señala que las empresas de Palma deberán adoptar medidas de distinta complejidad para mantener su actividad económica, desde reforzar la cultura de prevención y aprovechar la experiencia de episodios anteriores hasta replantear la oferta turística y recuperar los ecosistemas del litoral.

El informe concluye que la adaptación será determinante para limitar los efectos del cambio climático en Palma, proteger sus recursos naturales y preservar la actividad económica de la que depende buena parte del territorio balear.