TRIBUNALES

El asesino confeso de Chari afirma que apuñaló a su expareja en el coche en un arrebato: "Tenía el demonio dentro"

El juicio con jurado popular por el crimen machista de Can Pastilla que se celebra en la Audiencia de Palma entra en su fase final. Este miércoles el acusado del crimen de Chari ha respondido sólo a las preguntas de su abogado y ha leído una declaración escrita de su puño y letra en la que ha admitido que mató a su mujer.

Europa Press

Mallorca |

Imagen de archivo de un coche del Cuerpo Nacional de Policía. EFE/Mariscal
Imagen de archivo de un coche del Cuerpo Nacional de Policía. | EFE/Mariscal

El acusado de asesinar a su expareja en Can Pastilla en diciembre de 2024 asestándole 66 puñaladas mientras iban en coche con su bebé detrás ha confesado que mató a la mujer en un arrebato después de que fuera ella la que sacara el cuchillo en una acalorada discusión y ha afirmado que "tenía el demonio dentro".

Al final de la sesión de este miércoles del juicio con jurado en la Audiencia Provincial, el acusado, antes de responder sólo a las preguntas de su abogado, ha leído una declaración escrita de su puño y letra en la que ha admitido que mató a su mujer --ha dicho que no es un asesinato porque no lo planeó-- porque perdió el control después de arrebatarle el arma blanca a su mujer y para defenderse.

"Me volví loco. Tenía el demonio dentro. Juro por Dios que no era yo en ese momento", ha afirmado tras asegurar que llevaba dos días sin dormir y que había consumido cocaína y marihuana. Según su relato, fue ella la que le pidió ir a recoger a sus hijas a la guardería y pasar un rato juntos haciendo tiempo hasta que él se fuera más tarde al aeropuerto, a donde ella iba a llevarlo.

Fue ella, ha afirmado, la que en un momento dado empezó a gritarle, insultarle y golpearle. "Yo también la insulté", ha reconocido, mientras ella le pegaba en la cabeza. Fue entonces, según su versión, cuando la mujer sacó un cuchillo que, en opinión del hombre, llevaba puede que por miedo ya que había sufrido un atraco. Al quitárselo, él también sufrió algunas heridas. También ha lamentado que no se buscaran las huellas que en el arma confirmarían también que el arma estuvo en manos de su pareja.

El procesado, entre sollozos, ha pedido perdón a la familia. "Desde aquel día me odio a mi mismo. Odio el día en que nací. Dejé a mis hijas huérfanas y destrocé una familia. Nunca me podré perdonar lo que hice. Era una buena persona [sobre su pareja] y una buena mamá. Era la mejor del mundo entero. Nunca podré pagar el daño que he hecho. Me merezco mucho más de lo que pide el fiscal. Nunca planee matar a mi mujer", ha insistido, antes de añadir que hubiera preferido morir él.

El hombre ha negado que, como afirmaron los testigos, abandonara el lugar del accidente y lo ha hecho reiterando que no era dueño de sus actos. "Cuando salí del coche no era yo", insistido asegurando que no recuerda nada de aquel instante. El investigado se ha mostrado seguro en que la mujer no sacó el cuchillo para matarle.

También ha negado las acusaciones de maltrato y que la obligara a ejercer la prostitución. "La trataba como una princesita", ha asegurado. Cabe recordar que el acusado se enfrenta a 27 años de prisión por unos hechos que ocurrieron en diciembre de 2024 cuando, según la acusación pública, el hombre convenció a la mujer para que se vieran e ir juntos en coche a recoger a la hija menor de ambos de la 'escoleta' y pidió a la víctima que dejara la pulsera en su casa.

Tras recoger a la niña, cuando el coche circulaba por el camino de Can Pastilla, el hombre sacó un cuchillo que llevaba entre su ropa y asestó hasta 66 puñaladas a la víctima. La víctima falleció a los pocos minutos y, con el cadáver en el dentro del vehículo, el hombre siguió circulando hasta provocar un accidente y ser detenido poco después.

CONCLUSIONES EN EL JUICIO

La víctima del crimen machista de Can Pastilla trató de defenderse de un ataque en el que el autor empleó una fuerza "considerable y significativa", pero murió "en cuestión de segundos o pocos minutos" por la pérdida masiva de sangre. Estas son las principales conclusiones de la autopsia que se practicó al cuerpo de María del Rosario, y que ha presentado este miércoles en la Audiencia el médico forense que la realizó.

El juicio con jurado por el asesinato de 66 puñaladas de una mujer el 10 de diciembre de 2024 en el camino de Can Pastilla sigue este miércoles en la Audiencia Provincial con la práctica de las pruebas periciales y está previsto que las partes presenten sus informes de conclusiones al final de la jornada. Entre las conclusiones de la autopsia, el facultativo ha confirmado que la mujer recibió hasta 66 puñaladas en la cabeza, el torso, la zona cervical y ambas extremidades. Del total, cinco comprometieron especialmente estructuras internas al perforar la vena yugular y ambos pulmones.

La víctima, a la luz del examen del cadáver y de las heridas en los brazos, trató de defenderse del ataque e incluso intentó agarrar el cuchillo. Como forma más probable, el forense ha indicado que las primeras lesiones fueron las de la parte delantera y después, con el cuerpo ya inmóvil se produjeron las heridas de la parte trasera.

El profesional ha explicado que recibió en el instituto de medicina legal para el examen el cuerpo de la víctima con las ropas "impregnadas" de sangre y con desgarros. Según ha precisado, de las 66 puñaladas, las más importantes fueron las que perforaron la yugular, estructuras resistentes como el cartílago de la laringe y las que perforaron ambos pulmones por delante y por detrás.

A preguntas del abogado de la familia de la víctima, el médico forense ha explicado que no es posible determinar con exactitud qué herida fue la determinante para causar la muerte de María del Rosario, por la rapidez del ataque. La sesión de este miércoles ha tenido que ser suspendida unos minutos en dos ocasiones después de que un miembro del jurado, que finalmente ha sido dispensado, se haya sentido indispuesto mientras se presentaban las imágenes de la autopsia.

MIEDO, TERROR Y PÁNICO

Una psicóloga que atendió a la hija mayor de la pareja tras el crimen ha relatado que presenta claros síntomas de trauma por exposición a episodios de violencia machista que fueron agravados por la exposición mediática. Según ha explicado, la niña le trasladó los continuos episodios de violencia que presenció y sufrió y que, además, tenía que silenciar por indicaciones de la madre. La profesional ha descrito un escenario de "miedo, terror y pánico".

"Podemos paliar el daño, pero formará parte de la historia de su vida", ha indicado. En términos similares se ha referido a la bebé, que iba en el coche en el momento del trágico suceso. Según ha precisado, aunque no pueda verbalizar lo que sintió "hay un almacén" en la memoria y el trauma quedará y reaccionará ante determinados eventos que el cerebro conectará con aquel episodio. Igualmente, ha añadido, quedará en su historia de vida. "¿Hay algo peor que que te cuenten que tu padre asesinó a tu madre?", se ha preguntado.

En su interrogatorio, el fiscal ha preguntado a la psicóloga si, en casos como este, es aconsejable alejar a las niñas de la figura paterna. "No es que lo aconseje, es que lo pide la hija mayor, que se refiere a su padre como 'el desconocido'", ha respondido la psicóloga.

Cabe recordar que el acusado se enfrenta a 27 años de prisión por unos hechos que ocurrieron en diciembre de 2024 cuando, según la acusación pública, el hombre convenció a la mujer para que se vieran e ir juntos en coche a recoger a la hija menor de ambos de la 'escoleta' y pidió a la víctima que dejara la pulsera en su casa.

Tras recoger a la niña, cuando el coche circulaba por el camino de Can Pastilla, el hombre sacó un cuchillo que llevaba entre su ropa y asestó hasta 66 puñaladas a la víctima. La víctima falleció a los pocos minutos y, con el cadáver en el dentro del vehículo, el hombre siguió circulando hasta provocar un accidente y ser detenido poco después.