Procedente de la pedanía bilbilitana de Húermeda, Carlos Pascual inició su trayectoria como formador con sólo 18 años. "Fui a preparar oposiciones a la Academia Izquierdo cuando acabé bachiller. Aprobé para el Banco Central y el Banco Bilbao. Fue en ese momento cuando don Fidel Izquierdo les propuso a mis padres que me quedase de profesor para seguir preparando a otros opositores".
A comienzos de los 80, cuando apenas había ordenadores, Carlos Pascual entendió que la informática era el futuro y convenció a Don Fidel de poner en marcha Izquierdo Informática, aunque asegura que no hizo falta convencerle de nada porque "Don Fidel era un visionario. En el año 80 él tenía 73 años, pero la mentalidad de uno de 20; iba por delante". Izquierdo Informática acabaría por ser el embrión de lo que año después sería el conglomerado empresarial de Grupo Integra.
Desde entonces, la trayectoria del nuevo hijo adoptivo de Zaragoza al frente del Grupo Integra ha sido una constante apuesta por la innovación en la tecnología y la enseñanza, siendo pioneros en ámbitos como la formación on-line. "En el año 96 desarrollamos una plataforma de formación on-line. Mi obsesión era romper la barrera espacio tiempo y que todo el mundo tuviese las mismas posibilidades de formación porque en el medio rural era muy difícil que hubiese un centro de informática y la gente se tenia que desplazar muchos kilómetros", explica. "Empezamos con un aula-bus con diez ordenadores en un autobús de Automóviles Zaragoza y vía satélite cogíamos Internet y formábamos en los pueblecitos pequeños. La satisfacción era tremenda".
Una prioridad importante para Carlos Pascual es el apoyo a jóvenes emprendedores. "Cuando hablas con un emprendedor que tiene una idea clara de lo que quiere hacer, se acuesta pensando en esa idea, se levanta pensando en ella, y que le quita el sueño, es el momento de emprender, empujarle y decirle que lo tiene que intentar porque si no en un futuro se va a arrepentir de no haberlo intentado". Y reconoce que de esa labor de mentorizaje él también sigue aprendiendo. "De sus preguntas veo cómo piensa alguien que tiene 30 años menos que yo, y esto me enseña a desaprender, algo muy importante en el aprendizaje".

