Un comienzo idílico, una pareja exitosa. Él es un directo consagrado y ella una escritora de prestigio “deslizándose por la alfombra roja bajo los flashes y enfundados en preciosos y carísimos trajes, pero en realidad son dos personas que tienen una relación en plena descomposición y están rotos por dentro”, explica Mónica Pérez Sobrino, autora de “Juegos Infames”, su segunda novela. “Muchas veces en la vida nos ponemos caretas, disfraces para ocultar nuestras partes más vulnerables y eso, en realidad, es un arma de doble filo”.
Falta honestidad con uno mismo y “el papel que se paga es mucho más grave de lo que pensábamos”, asegura Pérez Sobirno que trata el cómo se vive tan intensamente un papel que acaba por engullir a la propia persona “y ya no sabes muy bien quién eres, ni lo que quieres, ni lo que te mueve”. Todo esto está reflejado en Paola, Julio y Julián, los tres protagonistas que conforman un triangulo amoroso en el que ante la sensación que se tiene una vida perfecta, llega alguien que te demuestra que no es así y que puedes romperá con todo o continuar con la mentira.
En “Juegos infames”, la salud mental tiene un papel esencial, se está hablando mucho en diferentes ámbitos de salud mental, pero hay aspectos, como explica la escritora zaragozana que no se abordan tanto como las relacionadas con el trauma, con el trastorno por estrés postraumático. “En este caso relacionado con un abuso infantil, pero lo cuento a través de una pareja y una relación de flechazo absoluto y cómo va sucediendo su historia a la vez que iba apareciendo estos síntomas del trauma”.
