En el imaginario colectivo, la infidelidad en la Corona era un secreto a voces. La Historia ha mostrado como los matrimonios de la realeza, la mayoría, por no decir todos, no eran por amor. Matrimonios concertados para unir territorios, niñas que apenas habían llegado a la adolescencia, tapaderas para reyes homosexuales, necesidad de herederos, etc. Mientras no hubiera pruebas de la infidelidad y se cumpliera con los deberes que imponía el puesto, estaba aceptado. Aceptado para los Reyes, las Reinas no lo tenían tan bien visto.
La periodista Carmen Gallardo, ha seleccionado a doce reinas con las que ha querido recuperar “su figura histórica, también como mujeres poderosas y decisivas en la historia de España. De España y del mundo”. Lo hace en “Reinas infieles: 12 mujeres que se rebelaron contra un destino implacable” y uno de los ejemplos es el de Catalina la Grande, “la única que reivindicó a sus amantes, reivindicó el poder y actuó como han actuado los hombres”. Mujeres a las que se ha acusado de adulterio, aunque no lo fuera, “Urraca I, reina de León, mantiene relaciones con el padre de sus otros hijos cuando su matrimonio había sido anulado por el Papa”, explica Gallardo.
Aunque hubo otras que si reconocieron el adulterio como Isabel II o la reina Margot quizá “por venganza de sus propias familias que las obligan a casarse con hombres a los que detestaban. Y fundamentalmente contra sus propias madres”. Como Margarita de Valois, a la que su madre obliga a casarse con un rey hugonote cuando ella era católica para solucionar las guerras de religión de Francia que en ese momento están asolando el país.
Entre las 12 reinas infieles, Carmen Gallardo destaca el papel de Isabel de Borbón Parma, la infanta española a la que casan con un Habsburgo, pero que mantiene una relación con su cuñada, la reina María Cristina. Otras mujeres a las que le ha gustado recuperar es a Matilde de Dinamarca y la relación que mantuvo con un médico ilustrado que llega a la corte danesa y a Juana de Avís o de Portugal, “la reina de Castilla olvidada, madre de otra víctima de la historia, como fue su hija mal llamada la Beltraneja, que era princesa de Asturias y se llamaba Juana de Trastámara”.
