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Rubio: "las mujeres aristócratas del siglo XIX jugaron un importante papel político"

La protagonista de “La marquesa y Bonaparte” es una mujer independiente, que, a pesar de las normas de la época (a finales del siglo XVIII y principios del XIX) sabía lo que quería y vivía según su criterio. Era pintora y, como se decía en el momento, ilustrada. Su nombre: Mariana de Waldstein y Liechtenstein, marquesa de Santa Cruz. Mª José Rubio adentra al lector a la relación que mantuvo la marquesa, con Leoncio Bonaparte.

Lourdes Funes

Zaragoza |

La escritora Mª José Rubio/Lourdes Funes

Mariana de Waldstein y Liechtenstein es la protagonista de “La marquesa y Bonaparte”, la última novela de Mª José Rubio. Una aristócrata que no se limitaba a la vida en sociedad, sino que también tuvo un importante peso político, como otras mujeres de la época. “Procedía de una familia muy excéntrica de Viena que llegó a España con 18 años, casada con el marqués de Santa Cruz, uno de los hombres ilustrados fundamentales de finales del siglo XVIII en España. Y desde su llegada a Madrid, esta va a escandalizar a la corte. Primero por la sucesión de amantes que tuvo”, explica la autora.

Una mujer adelantada a su tiempo era pintora profesional y fue una de las primeras académicas de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, pero también tuvo un papel político “muy interesante” que se refleja en la novela. Junto con otras aristócratas como la condesa duquesa de Benavente o la duquesa de Alba “lideraban los salones literarios en sus casas, que realmente eran lugares donde se daban encuentro con políticos, pintores, actrices, toreros, en fin, intelectuales, ilustrados. Y allí realmente es donde se hacía la política”, cuenta Mª José Rubio.

Precisamente, la marquesa de Santa Cruz tuvo vinculación sentimental con varios embajadores de Francia, entre ellos Luciano Bonaparte. “Uno de los grandes pilares en que se sustenta esta novela es la geopolítica, la diplomacia, la política de 1800. Y ese choque de trenes que fue el mundo del antiguo régimen, que representa la corte de Carlos IV, con el mundo revolucionario, que había salido después de la revolución francesa” asegura la escritora.

“La marquesa y Bonaparte” es una novela que, aunque parezca que es una historia amorosa, es mucho más. Se trata de una novela histórica y, como tal, “es un género difícil porque hay que combinar muy bien el conocimiento de la historia con la historia novelada”, indica Rubio quien añade que “una buena novela histórica tiene que tener un rigor, un trabajo de investigación histórico riguroso, pero al mismo tiempo mantener ese factor humano que es el que da explicación a las causas y efectos de por qué ocurrieron las cosas”.