Marta García Aller ha conversado en La Brújula con Lluís Orriols, profesor de Política en la Universidad Carlos III de Madrid y autor de 'Democracia de trincheras', sobre el efecto de las campañas electorales en el voto. Orriols ha explicado que este fenómeno se estudia desde los años 40 del siglo XX y que "el mayor efecto que tiene es reforzar las preferencias que uno ya tiene". Según ha señalado, la capacidad de las campañas para modificar el voto es "relativamente baja" y solo consiguen cambiar el voto de alrededor del 10% o 15% de los electores.
En estos momentos, la mayoría de las encuestas privadas dan una amplia ventaja al bloque de derechas. El experto ha afirmado que, si los resultados del 29 de noviembre son muy diferentes del dibujo que muestran actualmente, esto se produciría porque estas encuestas no se hayan realizado correctamente y estén sesgadas a favor del Partido Popular, y no por el impacto de la campaña electoral. "Te diría que se han equivocado más las encuestas que las campañas electorales han producido un giro", ha señalado.
Durante la campaña de 2023, su equipo tuvo activo un panel sobre la evolución del voto a lo largo del año electoral y después de la campaña. El cambio total fue del 10% entre las variaciones entre todos los partidos, y el más beneficiado fue el PSOE, con una subida de un punto porcentual. "No estamos hablando de grandes vuelcos de 10 puntos", ha apuntado.
El "atrincheramiento ideológico"
El politólogo ha caracterizado como "atrincheramiento ideológico" el fenómeno que se produjo en la política española en los comicios de 2023. Según ha explicado, es una realidad que "no ha cambiado tanto": continúa la sensación de polarización y de que el adversario político es peligroso y no debería formar parte del juego político. Se le ve como un enemigo que pone en peligro la democracia, algo que, según Orriols, se vio en la campaña de 2023 y también se verá en esta, con poco respeto al adversario político.
Las campañas simplificadoras de "buenos y malos" funcionan mucho. Sin embargo, cuando deslegitiman al adversario pueden terminar provocando descrédito de la política en general y una sensación general de desafección.
El impacto de la huelga general
Sobre el nivel de abstención esperado de cara a estas elecciones, Orriols ha señalado que el espacio de la izquierda se encuentra especialmente desmovilizado. "Dobla a lo que encontramos en el espacio de la derecha", ha apuntado. Ha precisado que esta desmovilización se concentra en el espacio de centroizquierda y no en el extremo izquierdo, por lo que considera posible que las últimas movilizaciones sobre vivienda no terminen de movilizar a este electorado.
Sí ha apuntado que la convocatoria de una huelga general y el debate en torno a las condiciones materiales, con el estancamiento de los salarios, son temas que normalmente fortalecen a la izquierda, aunque también pueden volverse contra la formación que se encuentra en el Gobierno, por lo que su impacto es dudoso. "Soy de los que pienso que antes de eso siempre hay un castigo al Gobierno", ha afirmado ante un posible arreón de la izquierda.
El argumento del miedo a la ultraderecha
Marta García Aller también le ha preguntado si Sánchez puede seguir utilizando de forma fructífera el argumento del miedo a la llegada de la ultraderecha. "Las piezas siguen ahí", ha afirmado Orriols. No obstante, ha señalado que en esta ocasión el Gobierno llega de una legislatura más convulsa, sin grandes logros en políticas sociales y salpicada por escándalos de corrupción. "En 2023 hubo un Gobierno socialista exitoso", ha añadido.
Un cara a cara entre Sánchez y Feijóo
Al finalizar la entrevista, ha indicado que un debate cara a cara entre Sánchez y Feijóo, como el que ha propuesto Atresmedia, beneficiaría más al candidato socialista, puesto que "el que va por detrás en las encuestas puede arriesgar más y tiene algo que ganar".


