Por encima de todas las cosas mañana el barcelonismo debe despedir a Gerard Piqué como se merece. La retirada del central de la Bonanova es un día significativo en el cambio de ciclo del Barcelona más glorioso de la historia.
Después de la enorme Decepción que supuso la eliminación europea de la liga de campeones, el Barcelona debe centrar todos sus esfuerzos en tratar de reconquistar el título de la regularidad, la liga, que hace ya tres largos años que no consigue después de una importante hegemonía en la década anterior.
El triunfo conseguido el pasado sábado en el estadio de Mestalla prácticamente la última jugada gracias al instinto goleador de Lewandowski es la victoria de la fe de un equipo que creyó hasta las últimas consecuencias y que lo intentó durante todo el partido y una victoria de moral que refuerza el grupo en un momento tan importante de la temporada en el que venía tocado por la eliminación en la liga de campeones.
No queda otra. Tras la decepción europea por segundo año consecutivo el Barcelona debe centrarse más que nunca en la lucha por reconquistar la Liga. Es un torneo muy prestigioso que hace ya algunas temporadas que no ganó el Barcelona y que por tanto contribuiría a empezar a ilusionar a la afición y a reconducir la actual deriva deportiva de fracaso en fracaso en todas las competiciones.
Estaba cantado que el inter de Milán con todo a favor no fallaría Y su victoria ante el equipo de Pilsen ya convirtió el choque del Barcelona ante el Bayer de Munich en un mero trámite en el que tan solo quedaban juego el dinero, el orgullo y el prestigio europeo.
Termine como termine el choque del inter de Milán ante el Victoria el Barcelona debe afrontarlo con la máxima profesionalidad y la obligación de conseguir la victoria ante el Bayer de Munich. Independientemente de que ya esté eliminado o no, su obligación siempre y cuando salta un terreno de juego es dar el máximo porque además hay muchas cosas en juego : Los premios económicos en metálico, el prestigio europeo, y la imagen ante la afición del Barcelona que acudirán un muy buen número a pesar de los pesares a ver el partido de hoy.
No queda otra. Llegados a este punto en el que el Barcelona no depende de sí mismo e incluso la lógica y la normalidad apuntan a que tu directo rival debe tener un partido plácido solo se puede ser optimista en exceso o realista.
Sencillamente extraordinaria la actuación del francés Ousmane Dembélé frente al Athletic club. El solo se bastó para desbordar la defensa del equipo rojiblanco bilbaíno desde el silbatazo inicial, para marcar un gol y dar tres asistencias que convirtieron un choque a priori complicado en una exhibición de fútbol del Barcelona.
El partido ante el Villarreal era mucho más importante de lo que parecía a priori. Era fundamental cambiar la mala dinámica que había cogido el equipo después de los dos traspiés de la semana negra de la temporada y revertir la situación hacia lo complicado que viene a partir de ahora: el Athletic de Bilbao, el Bayer de Munich y la siempre dura visita al estadio del Valencia.
Después del empate ante el inter y la derrota ante el Real Madrid, la mayoría de las críticas han ido directamente dirigidas al capitán del Barcelona Sergio Busquets. Sus puntuales y graves errores en pérdidas de balón se han pagado con un precio muy caro que a la larga puede costar mucho en toda la temporada.