tragedia ferroviaria

La versión de Iryo cuestiona la hipótesis de Puente sobre el accidente de Urda: su maquinista esperaba autorización para avanzar

El ministro había apuntado que el tren pudo recibir instrucciones para continuar, aunque desconocía por qué seguía detenido. Fuentes cercanas a Iryo aseguran que la maquinista esperaba una autorización cuando fue embestido por el AVE.

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Javier Matiacci

Madrid |

Agentes de los Servicios de Emergencias trabajan en el lugar de los hechos, a 28 de octubre de 2026, en Urda, Toledo, Castilla-La Mancha (España)

La versión de fuentes cercanas a Iryo sobre los minutos previos al accidente ferroviario de Urda (Toledo) cuestiona una de las hipótesis planteadas por el ministro de Transportes, Óscar Puente. El ministro había apuntado que el tren de la compañía privada pudo recibir alguna instrucción para reanudar la marcha, sin embargo, estas fuentes aseguran que su maquinista seguía esperando autorización del centro de control de Adif cuando fue embestido por un AVE de Renfe.

El accidente, que ha dejado al menos 68 fallecidos según el último balance disponible, se produjo después de que una avería en el sistema de seguridad LZB obligara a detener seis trenes que circulaban por un tramo de 63 kilómetros de la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.

En su comparecencia de este miércoles, Puente explicó que desde el centro de control se autorizó a varios convoyes a reanudar la circulación, entre ellos el AVE que terminó chocando contra el Iryo.

Sin embargo, al referirse al tren que permanecía detenido, el ministro reconoció que todavía existían dudas sobre las instrucciones que había recibido.

"Creemos que el Iryo recibe alguna instrucción que puede ser reanudar la marcha cuando el AVE ya lo había hecho y desconocemos las razones por las que el Iryo no lo hizo", señaló Puente.

La maquinista de Iryo esperaba instrucciones desde las 8:38

Según han informado fuentes cercanas a Iryo a EFE y Europa Press, el tren se detuvo inicialmente a las 8:30 horas como consecuencia de la caída del sistema LZB.

Tras activar el sistema alternativo de señalización ASFA, el convoy llegó a reanudar la marcha, pero volvió a detenerse al encontrarse con una señal en blanco.

La maquinista inició entonces las conversaciones con el centro de control de Adif para gestionar la continuación del trayecto, siguiendo el protocolo previsto para estas circunstancias.

A las 8:38 horas ya estaba comunicándose con el centro de control y, diez minutos después, seguía sin recibir autorización para avanzar, según la versión facilitada por las fuentes próximas a la compañía.

Fue entonces, alrededor de las 8:48 horas, cuando el AVE de Renfe que circulaba por detrás embistió al tren detenido.

El AVE sí recibió autorización para continuar

La situación fue diferente para el tren de Renfe. Según explicó el ministro de Transportes, el centro de control de Adif autorizó a algunos de los seis convoyes afectados por la avería a reanudar la circulación con normalidad.

Entre ellos se encontraba el AVE que terminó colisionando con la parte trasera del Iryo.

Puente reconoció que esa orden se había dado "en contra de la normativa", puesto que el sistema del centro de control mostraba en rojo que el tramo donde se encontraba el Iryo estaba ocupado.

Según su explicación, si se consideraba necesario permitir la circulación, los trenes debían hacerlo a una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora.

El ministro también reveló que alguno de los maquinistas afectados por la avería había advertido al centro de control de que las instrucciones recibidas no se ajustaban a los procedimientos establecidos.

"Lo que ha pasado en los 17 minutos entre que se da la orden de salida al AVE de Renfe y la colisión, no lo sabemos con precisión", reconoció Puente, que calificó de "inexplicables" algunas de las decisiones adoptadas.

La principal incógnita es si el Iryo recibió alguna comunicación que pudiera interpretarse como una autorización para continuar o si, como sostienen las fuentes próximas a la compañía, su maquinista permaneció a la espera de instrucciones.

Por el momento, no se conocen públicamente las grabaciones completas de las comunicaciones con el centro de control ni los registros que permitan reconstruir toda la secuencia.