El caso de Francisca Cadenas ha dado un giro radical nueve años después. El 9 de mayo de 2017, Francisca salió a las 23:15 horas de su vivienda para entregar a un amigo de la familia a su hija pequeña, de la que se había estado haciendo cargo durante la tarde.
Su regreso a casa nunca se produjo y la búsqueda incansable de la vecina de Hornachos, municipio de Badajoz, le siguieron años de angustia para la familia sin obtener noticias sobre el paradero de Francisca. Muchos años sin avances en la investigación por parte de la Policía Judicial y unas sospechas crecientes sobre los dos hermanos, vecinos de la víctima, en cuya casa se encontrarían los restos óseos de Francisca.
Las sospechas hacia los hermanos detenidos
Varios familiares han asegurado en Canal Extremadura que existían sospechas sobre los dos hermanos, aunque no podían acusarles al no tener ninguna prueba: "Teníamos nuestras hipótesis, pero no teníamos pruebas". Los detenidos siempre han defendido su inocencia, aunque las evidencias de los últimos días hacen dudar y mucho sobre su implicación en la muerte de Francisca.
Desde que la UCO asumiera el mando en noviembre de 2024, algo que la familia pidió desde el inicio, el caso dio avances considerables. La reconstrucción y simulación del camino de Francisca aquella noche de mayo de 2017 y las pesquisas de los agentes dieron sus frutos, hasta el punto de que el foco volvió sobre los dos hermanos finalmente detenidos.
Los restos de Francisca, enterrados en un patio de macetas y lavadoras
El pasado 2 de marzo, la UCO volvió al municipio de Hornachos para recrear los últimos pasos de Francisca Cadenas con las últimas personas que la vieron con vida y, apenas siete días después, los hermanos fueron citados en calidad de investigados para declarar. Ya el 11 de marzo, la Guardia Civil entró en casa de los investigados y halló los restos óseos de Francisca bajo el suelo enlosado del patio de su vivienda. Según fuentes de la investigación, el patio donde se produjo el hallazgo estaba ocupado por numerosas macetas y varias lavadoras.
El registro de la UCO siguió en otra finca propiedad de los sospechosos, que abandonaron su casa al grito de "asesinos, asesinos" de familiares y vecinos presentes en el lugar. Los hermanos fueron trasladados en furgones de la Guardia Civil al acuartelamiento de Zafra y en unos días pasarán a disposición judicial.
Los abogados de los detenidos afirman que los dos se encuentran "fatal" y se han acogido a su derecho a no declarar, aunque aseguran que están dispuestos a colaborar. Por el momento, el caso se encuentra en secreto de sumario hasta que se pronuncie el juzgado correspondiente. Según los letrados, los detenidos permanecen en celdas distintas por protocolo, aunque estuvieron juntos en el registro de la UCO.

