Buzos finlandeses especializados en espeleología han recuperado dos cuerpos (que han podido localizar en la tercera cámara de la gruta) y se espera que mañana miércoles puedan rescatar los otros dos que permanecen en el interior. Ha sido en una compleja operación de rescate a 60 metros de profundidad en la llamada "Cueva de los Tiburones", en el Atolón de Vaavu.
Hay dos investigaciones en curso: una de la Fiscalía de Roma, que analiza un posible homicidio involuntario apuntando a una posible negligencia de los responsables de la embarcación (Duke of York). Y otra de las autoridades de Maldivas que investigan qué pudo ocurrir, si una mala mezcla de gases o un problema inesperado que acabó en tragedia. Los investigadores tratan de determinar además si utilizaron correctamente el denominado hilo de Ariadna, un cable guía esencial en el submarinismo en cueva que permite garantizar el regreso a superficie con seguridad.
El portavoz del gobierno maldivo, Mohamed Hussain Shareef, confirma que -aunque eran buzos experimentados- solo tres de ellos contaban con permisos científicos para realizar investigaciones a tanta profundidad y que no tenían autorización para entrar en la cueva debido a las corrientes marinas que son habituales en la zona.
Este accidente de buceo le ha costado la vida a cinco italianos y a un buzo de la Fuerza de Defensa Nacional de Maldivas, el sargento Mohamed Mahudhee, que participaba en su búsqueda y que murió por una mala descompresión.
Las víctimas son Mónica Montefalcone, una conocida bióloga marina italiana y profesora de la Universidad de Génova. También su hija, Giorgia Sommacal -recién licenciada en ingeniería biomédica-, Muriel Oddenino -bióloga marina y ecóloga-, Federico Gualtieri -instructor de buceo- y Gianluca Benedetti, instructor y capitán de barco.
