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Sánchez recupera el lema 'no a la guerra' de 2003 como elemento movilizador de la izquierda

ondacero.es

Madrid |

Sánchez recupera el lema 'no a la guerra' de 2003 como elemento movilizador de la izquierda
Sánchez recupera el lema 'no a la guerra' de 2003 como elemento movilizador de la izquierda | Europa Press

El choque entre los gobiernos de España y Estados Unidos ha llegado a su punto álgido desde la llegada de Trump después de que el Gobierno haya impedido el uso de las bases de Rota y Morón.

En Moncloa analizan el impacto que esta decisión puede tener en términos electorales para la izquierda. Pedro Sánchez ha rescatado el lema "no a la guerra", convertido en símbolo de las masivas protestas contra la invasión de Irak en 2003.

Hace apenas dos semanas, tras los malos resultados del PSOE en las elecciones de Aragón y Extremadura, el presidente reconocía la necesidad de movilizar al votante progresista, aunque acotando el objetivo a las próximas elecciones generales. "Nuestro electorado se está quedando en la abstención y creo que tenemos que analizar exactamente por qué no acuden a votar", afirmó el 18 de febrero. "Trabajaremos precisamente para que todo el electorado se movilice cuando lleguen las elecciones generales", añadía.

Ese marco es el que ahora sobrevuela la estrategia del Ejecutivo. Sánchez ha hecho suyo el "no a la guerra" en plena confrontación con la Administración estadounidense y ha logrado el respaldo inmediato de sus socios. La ministra de Igualdad, Ana Redondo le agradeció su "compromiso con la paz, con el no a la guerra", mientras desde el ala de Sumar se repite el mismo mensaje. "Somos el gobierno del no a la guerra", proclaman.

La coalición ha cerrado filas ante lo que consideran amenazas del presidente estadounidense. "No vamos a ser vasallos de nadie", aseguró la vicepresidenta primera, María Jesús Montero. "No aceptamos chantajes", añadió Yolanda Díaz. Otros miembros del Ejecutivo reivindican que España se está situando "en el lado correcto de la historia" y confían en el respaldo europeo ante posibles consecuencias unilaterales.

Podemos, por su parte, aplaude el giro discursivo del Gobierno, pero exige ir más allá. Reclama medidas concretas como la salida de la OTAN y el cierre inmediato de las bases militares de Rota y Morón. En privado, según avanza Antena3 Noticias, algunos socios admiten que el marco de oposición frontal a Washington puede resultar electoralmente beneficioso para Sánchez y no descartan que el presidente pueda verse tentado a adelantar las generales si considera que el clima le es favorable.

La oposición acusa al jefe del Ejecutivo de actuar por puro tacticismo. Desde Vox, Santiago Abascal sostiene que "el corrupto Sánchez se ha disfrazado de pacifista", mientras que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le reprocha que España no puede quedarse aislada "simplemente por intereses partidarios" y le exige alinearse con el resto de aliados.

El movimiento de protestas de 2003

En 2003, las manifestaciones contra la invasión de Irak movilizaron a millones de personas en todo el país, con cifras estimadas de entre ocho y once millones de participantes y concentraciones multitudinarias en Madrid y Barcelona. España era entonces miembro del Consejo de Seguridad de la ONU y el Gobierno de José María Aznar apoyó la intervención militar pese al rechazo mayoritario de la ciudadanía.

Ahora, más de dos décadas después, Sánchez intenta reactivar aquella memoria colectiva como palanca de movilización en un momento en el que el propio presidente ha reconocido que parte de su electorado se está quedando en casa.

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