La tensión entre el ministro de Transportes, Óscar Puente, y los responsables del Partido Popular en la provincia de Málaga ha ido en aumento en los últimos días, a raíz del cruce de reproches por la gestión del corte de la línea de alta velocidad entre Madrid y Málaga. La interrupción se produjo tras el derrumbe de un talud en Álora el pasado 4 de febrero.
Puente ha respondido con dureza a las críticas del PP andaluz, que exige la reapertura inmediata de la línea. El ministro ha calificado estas demandas de "rabieta infantil" y ha acusado a la oposición de exagerar el impacto económico. Según ha explicado, las obras avanzan con todos los medios disponibles —75 operarios y 23 máquinas—, aunque los daños han resultado ser más graves de lo previsto, lo que obliga a priorizar la seguridad y retrasa la reapertura hasta mediados o finales de abril.
Desde el PP, sin embargo, se cuestiona la gestión del Ministerio y se denuncia una falta de proactividad. A estas críticas se suma la inquietud del sector turístico, que reprocha la escasa información ofrecida por el Gobierno y considera insuficientes las alternativas de transporte habilitadas. Los empresarios advierten de que el impacto no solo afectará a la actividad inmediata, sino también a la llegada de visitantes en los próximos meses.
En este contexto, Carlos Alsina ha conversado en Más de uno con el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, quien ha sido especialmente crítico con el ministro: "Aquí todo el mundo lleva el paso cambiado menos el señor ministro", ha afirmado. Salado acusa a Puente de centrarse en la confrontación política en lugar de resolver el problema: "En vez de solucionar lo que tiene sobre la mesa, se dedica a insultar a alcaldes, empresarios y medios de comunicación".
El dirigente popular también ha cuestionado los tiempos de respuesta del Ministerio, preguntándose por qué se ha tardado 23 días en reforzar los turnos de trabajo en la zona afectada. En este sentido, ha aludido a imágenes difundidas en los primeros días tras el incidente en las que apenas se apreciaba maquinaria operando, lo que, a su juicio, evidencia una falta de diligencia inicial.
Sobre el estado de la infraestructura, Salado ha señalado que el colapso del talud y los problemas estructurales detectados posteriormente —incluida la fatiga en los extremos del muro— explicarían los sucesivos retrasos en las previsiones de reapertura, pero también apuntarían a una gestión deficiente del diagnóstico del problema.
Una Semana Santa en riesgo
El impacto económico, advierte, será "cuantioso". A la interrupción ferroviaria se suma el contexto previo marcado por el accidente de Adamuz el pasado 18 de enero, lo que agrava la situación en un momento clave de planificación turística. Según sus estimaciones, la contratación en la provincia podría caer un 3,7%, afectando a empresarios, trabajadores y estudiantes.
Además, el presidente de la Diputación ha criticado las soluciones alternativas planteadas, como la utilización de trenes de cercanías en lugar de refuerzos por carretera, lo que eleva el tiempo de viaje entre Málaga y Madrid hasta las cuatro horas y media o cinco horas.
Salado ha invitado al ministro a comprobar sobre el terreno el impacto de la situación: "Le invitaría a darse una vuelta por el centro de Málaga y escuchar a taxistas y empresas de VTC". A su juicio, las consecuencias no son solo económicas, sino también "reputacionales y de confianza", con el riesgo de que la demanda turística se desplace hacia destinos competidores.
Le invitaría a darse una vuelta por el centro de Málaga
En este escenario, el dirigente popular insiste en la necesidad de estudiar y aplicar soluciones eficaces con urgencia, subrayando que, en su opinión, la situación podría haberse mitigado con una actuación más rápida y decidida desde el primer momento.
