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Panini edita en edición de lujo El viejo Logan

Cuidado con el lobo

Esta vez, el cómic es la excusa. Lobezno: el viejo Logan, es una prometedora historia donde Mark Millar (sí, otra vez él) nos obsequia con una de sus nuevas y resultonas cuestiones. Tampoco muy existencial, no crean. A saber, ¿Qué será de Lobezno dentro de cincuenta años? (Os lo dije...) Y como del autor lo hemos dicho todo o casi todo en pasadas entradas y aprovechando el estreno de Lobezno inmortal, insistimos, nuestra entrada de hoy, va dedicada a la historia del superhéroe más carismático de los últimos tiempos: el señor, malas-pulgas-con-esqueleto-de-adamántium, Logan.

Mario Terol | Madrid | Actualizado el 19/07/2018 a las 06:02 horas

Ilustración de 'Torrezno', el 'Lobezno español', por Mü http://www.muilustracion.es/

Ilustración de 'Torrezno', el 'Lobezno español', por Mü http://www.muilustracion.es/ / Héroes y Villanos

Pero hablemos de superhéroes. Porque a pesar de lo que pueda pensar una gran mayoría de incrédulos, los cómics, como cualquier otro medio de comunicación, son un espejo de la realidad social, de su estilo de vida, costumbres y preocupaciones. Cada cómic que se publica es hijo de su tiempo. Y sí, las historias de superhéroes también. Y nadie como el universo Marvel para explotar este pequeño detalle. Ahí estaba el Capitán América para combatir a los nazis; o el miedo a una imperiosa Guerra nuclear, que nos permitió asistir al nacimiento de toda una galería de personajes creados al amparo de la radiación y los desastres científicos como Los 4 Fantásticos, Hulk, Spiderman, El Hombre hormiga, etc. Eso sí, adornados con el mayor de los optimismos y la psicodelia, que para eso estamos en los sesenta y quien más o quien menos, le daba duro al peyote, al ácido lisérgico o a lo primero que pillara. Más tarde, tras ese torrente de color, los 70 se caracterizaron por ser una época más gris con la Guerra de Vietman y el escándalo de Watergate como cabezas de cartel. Era el tiempo de personajes oscuros, siniestros y desencantados como The Punisher, Motorista Fantasma y cómo no Lobezno. Y hasta aquí puedo leer.

Que nadie se tire de los pelos si afirmo que el origen de Wolverine fue un auténtico cagarro. Qué se le va a hacer, el muchacho nació sin mayores pretensiones que las de liarse a mamporros como villano de segunda. El guionista Len Wein (creador de la Cosa del pantano) lo concibió como un oponente más de Hulk (Incredible Hulk #180 y 181 USA, 1974). Por aquella época Lobezno era un niñato malcriado con unos guantes de los que salían garras irrompibles. John Romita, director artístico de la compañía, se encargó de tunearle el traje con infinidad de elementos felinos y Herb Trimpe le dibujó en su primera aparición. Un año más tarde, el propio Wein se animó a recuperarle para la renacida Patrulla X, que abandonaría el concepto de grupo adolescente y lo sustituyó por un nuevo puñado de héroes procedentes de distintas nacionalidades. Lobezno era canadiense y asumió el rol de tipo duro. Fundamental fue la aparición de un guionista novato como Chris Claremont (cabeza pensante de los modernos X-men) para redefinir todos los ‘agujeros negros’ pendientes de rellenar. A él le debemos el factor curativo que ralentiza su envejecimiento, las garras que le salen de sus antebrazos y que forman parte de su cuerpo y nadie sabe cómo acabaron allí e incluso su nombre: Logan. A secas. Los misterios empezaban a rodear la figura del más violento de los integrantes de la Patrulla X.

Lobezno comenzó a escalar posiciones y con el dibujante John Byrne ayudando en las labores de guionista a Claremont, incrementó aún más su éxito. Él fue el culpable de su relación con Japón, donde pasaría una larga temporada e incluso aprendería el idioma, aunque nunca explicó las circunstancias que le llevaron allí. Cada viñeta de este personaje era un misterio deseando ser resuelto. Pero Claremont se negaba a descifrarlo, aumentando proporcionalmente el interés del público por su mutante favorito. Y el tiempo pasa y en 1982 aparece Lobezno: Honor, primera gran obra en solitario de Logan, donde Claremont, esta vez acompañado de Frank Miller, explora, ahora sí, los lazos que le unen al País del Sol Naciente. Historia que ha inspirado el último spin off que ya podemos ver en cartelera y que, por vuestro bien, no queremos destriparos. En 1988 obtiene su colección mensual, consiguiendo ser el único personaje creado después de los sesenta que engancha a las nuevas generaciones. Después, Marvel se decide por fin a desvelar sus misterios pero ya es demasiado tarde, su popularidad es imparable. Hoy, qué os voy a contar, es un icono de la cultura popular y toda una franquicia.

Dentro de cincuenta años…

Como la mayoría de sus historias, Millar, nos propone una buena idea, dentro de un contexto aún mejor: Dentro de 50 años, los villanos se han repartido la Tierra y la han dividido en sectores. Lobezno hace tiempo que guardó sus garras y ahora vive junto a su familia en el área controlada por Hulk. Para saldar la deuda de su alquiler, Logan acepta ayudar a Ojo de halcón a transportar una entrega ‘especial’ al otro lado del país. En su trayecto, se enfrentarán a tantos peligros como referencias y guiños al mundo Marvel. A los dibujos, su antiguo compañero en Civil War, el gran Steve McNiven, demostrando nuevamente por qué es uno de los mejores del género. Sólo un pero, en esta ocasión, es tan buena la ambientación creada y ofrece tantas posibilidades su trama, que hay momentos en los que se echa de menos un desarrollo más pausado o al menos una explicación más detallada de las situaciones. ¿Será porque Millar es un fanático del Continuará...?

Edición original: Marvel Deluxe. Lobezno: El viejo Logan.

Publica: PANINI COMICS

Guión: Mark Millar

Dibujo: Steve McNiven

Formato: Libro en tapa dura, 240 págs. Color

Precio: 21,95 €