El verano multiplica nuestra preocupación por proteger la piel frente al sol, pero no ocurre lo mismo con los ojos. Nos lo confirmaba hoy en Más de uno Pamplona la oftalmóloga del Hospital Universitario de Navarra Henar Heras, quien ha insistido en la importancia de utilizar gafas de sol homologadas y evitar prácticas que pueden poner en riesgo la salud ocular.
La especialista ha explicado que unas gafas de sol sin filtros certificados no solo no protegen, sino que pueden resultar más perjudiciales, ya que reducen la intensidad de la luz visible, provocan la dilatación de la pupila y permiten la entrada de una mayor cantidad de radiación dañina. A largo plazo, la exposición acumulada puede favorecer patologías como la degeneración macular o el pterigión, mientras que una exposición intensa puede provocar queratitis, una lesión dolorosa de la córnea.
También se ha referido al uso de lentillas en piscinas, playas o incluso durante la ducha. "Lentilla y agua son enemigos", ha resumido Heras, al recordar que las lentes de contacto favorecen pequeños traumatismos en la córnea y actúan como una esponja que retiene microorganismos, aumentando el riesgo de infecciones graves.
La oftalmóloga también ha recordado que el aire acondicionado, los ventiladores y el uso prolongado de pantallas favorecen el síndrome de ojo seco, especialmente en personas mayores y mujeres tras la menopausia, recomendando el uso de lágrimas artificiales cuando sea necesario.
Con la vista puesta en el eclipse solar del próximo 12 de agosto, Heras insiste en que solo deben utilizarse gafas específicas homologadas para eclipses, con marcado CE. Mirar al Sol durante apenas unos segundos sin la protección adecuada puede provocar lesiones en la retina que son indoloras y, en algunos casos, permanentes. Por ello, recomienda utilizar las gafas durante todas las fases del eclipse, revisarlas antes de su uso y extremar la vigilancia con los niños para disfrutar del fenómeno con total seguridad.
