Hoy venia pensando en… los puntos de inflexión.
Cuántas veces habremos escuchado esa frase con este Valencia. El famoso punto de inflexión. Se gana un partido y nos volvemos a ilusionar con que se gane el siguiente y el siguiente y el siguiente y el Valencia salga del pozo en el que se encuentra sumido estos últimos años. La realidad es que los valencianistas no encadenan dos victorias consecutivas desde mayo del año pasado cuando se le ganó 2-3 a la UD Las Palmas a domicilio y 3-0 el fin de semana siguiente al Getafe en Mestalla. Y en un torneo llamado de la regularidad, esa irregularidad te penaliza y muchos.
Fue un partido horroroso del Valencia en el Coliseum. Ni de lejos el mejor jugado esta temporada. Pero sucede en el fútbol que a veces jugando mal acabas ganando. Y eso pasó el domingo. Tal vez por eso pensemos que tras esa victoria todo va cambiar y que este finde se le ganará al Espanyol en Mestalla y saldremos del pozo. ¿Hay motivos para pensarlo? No muchos.
Sí es cierto que la victoria ante el equipo de Bordalás puede haber supuesto que los de Corberán se quiten esa losa enorme que llevaban precisamente desde el 3 de mayo del año pasado cuando en el Insular se conseguía la última victoria a domicilio. Mentalmente, estoy seguro, habrá supuesto una liberación para todos. Pero el equipo sigue sin encontrar su estilo y eso es lo que más me preocupa. Quizá por eso no les vea capaces de encadenar esas dos victorias seguidas.
Ojalá sea el sábado. Ante el Espanyol. Un ejemplo de como un cambio de propiedad puede significar que un equipo que peleaba año tras año por no descender pase, como esta temporada, a pelear por Europa. ¿Pasará alguna vez en el Valencia? Lo del cambio de propiedad, digo. Ojalá…

