Tras conocerse la pasada semana los detalles de las nuevas reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura el malestar es evidente en las provincias de Alicante y Almería, también en la Región de Murcia. La indignación es máxima y las movilizaciones han comenzado este martes en Murcia.
Los regantes de Elche y del sur de la provincia han secundado la movilización que a modo de concentración ha convocado el Sindicato Central de Regantes del Acueducto Tajo-Segura para visibilizar el rechazo frontal a las nuevas reglas de explotación de ese trasvase que quiere aprobar el Ministerio para la Transición Ecológica y que, a juicio de los agricultores que riegan con agua procedente de la cuenca del Tajo, suponen prácticamente el cierre el trasvase para la agricultura al conllevar recortes en las transferencias hídricas de casi el 60 % respecto a los volúmenes que hay en la actualidad.

La movilización ha tenido lugar en la Cámara de Comercio de Murcia y en ella también han estado, entre otros, el alcalde de Elche, Pablo Ruz, y el presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón.
En la capital murciana han estado también Roque Bru, presidente de la Comunidad General Riegos de Levante, y Ángel Urbina, portavoz de la Federación Provincial de Regantes de Alicante.
Rechazo también de la CEV
El acto contra los recortes en el trasvase Tajo-Segura que se ha celebrado Murcia ha sido secundado también por el tejido empresarial de la provincia de Alicante.
En representación del mismo ha estado, entre otros, el ilicitano Joaquín Pérez, que es presidente de la Confederación Empresarial de la Comunitat Valenciana (CEV) en la provincia de Alicante, que ha defendido que “el trasvase Tajo-Segura es irrenunciable”. Ha añadido que “su defensa no es una opción, es una obligación”.
Joaquín Pérez ha tildado de “grave error” las nuevas reglas de explotación del trasvase que plantea el Gobierno central y ha advertido que “amenaza directamente la competitividad del tejido productivo de la provincia”.
El presidente de la CEV en la provincia de Alicante ha recordado en esta tierra se padece un déficit hídrico estructural reconocido desde hace décadas.

