Un estudio del Laboratorio de Contaminación Atmosférica de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche concluye que la calidad del aire en el centro de la ciudad ilicitana se reduce en los meses de invierno. También demuestra que factores como el tráfico y las quemas de biomasa incrementan la presencia de los contaminantes con más potencial para influir en la salud de las personas.
La investigación ha estado liderada, en calidad de primera autora por Marina Alfosea Simón, que ha explicado que el incremento de partículas potencialmente peligrosas que se da en invierno en la ciudad de Elche “no es casual” y es consecuencia de “la quema de biomasa, que incluye tanto el uso de chimeneas de leña para calefacción doméstica como las quemas de restos de poda” en el Camp d’Elx.
La zona de estudio ha sido la calle Puente Ortices del centro del casco histórico de la ciudad y el informe se ha realizado con datos recabados en los años 2022 y 2023.
La investigadora ha añadido que ambas actividades “liberan” partículas “muy activas” a lo que se suma el tráfico de vehículos en las calles estrechas del centro del que ha recordado que “no solo contamina el humo del escape, sino también las llamadas emisiones ‘no de escape’” que es el polvo metálico que se desprende por el desgaste de los frenos o los neumáticos.
Todo provoca la presencia en el aire que se respira en el área analizada de metales que son altamente reactivos y que elevan la capacidad oxidativa del aire.
Además, el estudio apunta que en invierno las capas de aire frío quedan atrapadas cerca del suelo por una capa de aire más cálido en altura, que es una circunstancia que impide la dispersión vertical de los contaminantes y todas esas partículas del tráfico, las chimeneas y las quemas se concentran más.
No obstante, los investigadores matizan que “a pesar del incremento en los meses fríos, los niveles absolutos de contaminación se mantienen dentro de los límites seguros” lo que conlleva que el aire no es peligroso para la salud de la población”.
