Cómo se pone fin a una relación de once años. No eres tú, soy yo. (Soy yo, que me gasté, ya te lo dije). Había pensado contarte la historia de unos supervivientes, pasajeros del vuelo 815 de la compañía Oceanic, estrellado en una isla perdida en el océano y que aprenden cada mañana a entender el lugar que habitan.
O sea, 'Perdidos'. Pero me he dado cuenta de que igual tú también la viste. Quizá eres uno de aquéllos que nos esforzábamos en encontrar explicación a lo que allí ocurría y se juntaba con otros, en los foros, para razonar y debatir qué era verdad y qué, ilusión. Porque distracción era todo.
Lo de menos es la peripecia de los sufridos viajeros. 'Perdidos' no fue una serie sino un fenómeno. La primera, mucho antes de Juego de tronos, que generó una comunidad de seguidores enganchados cada semana al desafío de entender las tramas. Espectadores necesitados de su dosis semanal de Lost que preferíamos volvernos majaretas antes que renunciar a nuestra hora de entretenimiento.
Al cabo de seis años, los creadores estaban tan perdidos ya ellos mismos que decidieron que había que terminar con aquello. Había que acabar. El capítulo final levantó una expectación inusitada, casi tan grande como la decepción que provocó en la mayoría de sus seguidores. El colofón de 'Perdidos' fue un fiasco. Pero mira, a mí me gustó.
Me gustó porque daba igual cómo lo remataran, ya era imposible que el final tuviera sentido. Me gustó porque el capítulo era una petición a gritos que los creadores del invento nos hacían a sus más fervientes partidarios. Una petición: "Dejadnos ir". Un ruego: "Sed comprensivos".
Y un mensaje que recorría todo el episodio y que venía a decir: el viaje mereció la pena, lo hemos pasado bien, hemos vivido momentos emocionantes juntos, sabemos que habéis adquirido el hábito de sintonizar a esta hora el programa pero… en el fondo siempre supimos que nada dura eternamente. Que los viajes terminan porque sólo así pueden empezar viajes nuevos. El lazo ha sido estrecho, íntimo, duradero pero ahora toca desanudarlo y seguir adelante. Cómo se pone fin a una relación de once años.
Le dice su padre a Jack, convertidos ya ambos en pasado: "Muchos de los mejores momentos de tu vida son los que compartiste con estas personas que han venido esta mañana a escucharte. Tú los necesitabas a ellos y ellos creían necesitarte un poco a ti". "¿Para qué nos hemos reunido hoy aquí?", pregunta Jack. Para qué nos hemos reunido esta mañana aquí, te pregunto yo. Y le responde el padre: "Para recordar lo que vivisteis y seguir adelante". O para, antes de seguir adelante, recordar lo que hemos vivido.
Dos mil quinientas mañanas
Una mañana tras otra, y tras otra, y tras otra hasta sumar dos mil quinientas mañanas. Dos mil quinientas citas, tú y yo, a esta hora. Dos mil quinientos sermones de las ocho. Si le sumo los de las ocho de la tarde en La Brújula me salen cinco mil. Es la prueba de que yo he predicado muy por encima de mis posibilidades.
Cuando empezamos a quedar usted y yo, tú y yo, a esta hora -abril de 2015- aún no sabíamos quién era Carles Puigdemont (créetelo) y jamás habíamos pronunciado el nombre de la esposa de un joven socialista que abanderaba la regeneración democrática. O sea, que tampoco sabíamos nada de Begoña Gómez, ni de su padre, ni de su oficio y mucho menos de sus beneficios.
Once años después, las dos noticias del día son que a Begoña Gómez la va a juzgar un jurado por aprovecharse del poder de su marido para prosperar en su carrera profesional y que Puigdemont quedará definitivamente impune tras haber liderado una sedición. Begoña, a juicio y Puigdemont impune. Dices: a qué espera Sánchez para amnistiarla a ella.
La Audiencia Provincial de Madrid le arruinó el día a Begoña y su equipo de publicistas, defensores y agitadores (lo que viene siendo el gobierno) y consumó la (casi) peor de las hipótesis. Porque la peor era que hubiera juicio y, además de por tráfico de influencias, fuera por corrupción en los negocios y apropiación indebida. Los cinco jueces que le han aplicado el VAR a Peinado dejan sus cuatro delitos en dos y le devuelven a la señora Gómez el pasaporte. Viajar, podrá viajar, siempre que garantice que el día que empiece el juicio estará presente.
A ver: si la Audiencia Provincial se hubiera limitado a devolverle el pasaporte y dejar lo demás para otro día, hoy el Gobierno estaría proclamando que se ha hecho justicia y que cómo se nota que por encima de Peinado hay jueces con buen criterio que lo ponen en su sitio. Como la Audiencia ha avalado el procesamiento y el juicio, lo que hace el gobierno es añadir cinco jueces más a la conjura.
A la turra de la conjura. Jueces a la cazuela por dictar resoluciones que el Gobierno no digiere. Ya ha metido tantos en la turra que no le cabe un juez más: Peinado, Biedma, Hurtado, Pedraz, Calama, los tres de la provincial de Badajoz, estos cinco de la Audiencia de Madrid y nueve de cada diez magistrados del Supremo. De tanto salir a proclamar las bondades de Begoña, el Gobierno ha conseguido que parezca que el procesado es su marido por usar la Moncloa como un cortijo.
Cuando empezamos a quedar tú y yo a esta hora, hace once años y pico, Pedro Sánchez tampoco sabía quién era Puigdemont. En aquel tiempo era Artur Mas quien le tocaba las narices al Estado con sus urnas de cartón y quien estaba a punto de casarse con Esquerra para parir aquello del Junts pel Sí, la candidatura común que llevó de cabeza de lista a Raúl Romeva (ya sé que no te acuerdas) y a Artur de cuatro.
El tal Puigdemont era tercero, pero de la lista por Girona. Entre la CUP y el pésimo ojo clínico de Mas se gestó la progresión meteórica de un politiquillo menor al puesto de mando desde el que, proclamado caudillo, condujo las instituciones catalanas al precipicio.
El Tribunal Europeo dictaminó ayer que si España ha querido amnistiar a los cabecillas de aquella insurrección, pues España sabrá. A Europa no le molesta. No estará de más precisar: el Tribunal ha avalado la amnistía, no el procés. El Tribunal Europeo ya avaló el procedimiento penal que se siguió en España contra los autores de la arremetida.
El Gobierno está en su derecho, sólo faltaba, de cantar victoria porque el pulso jurídico, es un hecho, lo ha ganado. Su amnistía es constitucional y no atenta contra la legalidad europea. Son dos hechos. Pero hay más.
- Es un hecho que la sociedad española nunca pidió que se amnistiara a nadie y que su voluntad no fue ni consultada ni tenida en cuenta. El Senado, tan representante de la sociedad como el Congreso, estuvo en contra.
- Es un hecho que el partido que la terminó impulsando en la Cámara Baja, el PSOE, se presentó ante los votantes en 2023 proclamando su completo repudio a la amnistía. Los diputados reversibles protagonizaron el acto de desdén más indecoroso a sus promesas, sus convicciones y sus votantes.
- Es un hecho que a la amnistía llegó Sánchez no por convicción sino por conveniencia.
- Es un hecho que el CIS jamás se atrevió a preguntar y es un hecho que el presidente jamás se atrevió a consultar a los españoles en una urna.
Todo eso no cambia porque el Tribunal Europeo dé la razón al Gobierno en su batalla jurídica. La pretensión gubernativa de neutralizar la sentencia del procés -seis años trabajando para dejarla en nada- se ha coronado con éxito. Pero la normalidad política no llegará a Cataluña hasta que Puigdemont y Junqueras asuman que su tiempo pasó, su aventura fracasó, y que el país estaría mejor con ellos dos jubilados y dedicándose a tomar las aguas y tomar viento.
Un agradecimiento
Noticias en estos once años les contamos muchas. Grandes acontecimientos que pensamos que iban a cambiar para siempre nuestras vidas. Mientras nuestras vidas, en realidad, iban cambiando pero por otras cosas. Porque tú, por ejemplo, conociste a la mujer de tu vida; porque a ti te nació el primer nieto; porque tú cambiaste, a mejor, de trabajo; porque tú te descubriste un talento innato para disfrutar de la siesta. Yo qué sé.
Al equipo de este programa también le fueron pasando cosas, entre graduaciones, mudanzas, nacimientos y separaciones. Y entierros. Tuvimos que enterrar este año a dos personas que hicieron crecer con su talento, su experiencia y su buen humor este programa: Fernando Ónega, nuestra brújula mañanera, y Raúl del Pozo, nuestro viva el vino.
Contigo compartimos también días duros. Los peores de estos años. Aquellos días en que se nos morían los abuelos en las residencias. Y se nos morían los médicos. Y se nos enfermaban los amigos. Y no podíamos vernos, ni tocarnos, ni ir a trabajar por la mañana ni quedar a cenar los fines de semana. Porque todo era oscuro. Los días en que aprendimos cuántas clases hay de mascarillas. Cuántas clases hay de miedos, y de frustraciones, y de vértigos. Cuántas clases hay de intoxicaciones y de cuentos.
Contigo compartimos también días duros. Los peores de estos años
Los oyentes tomasteis el control de este programa, felizmente, aquellos días. Para hacernos partícipes de vuestras dudas, que eran las nuestras; de vuestros muertos, que eran también los nuestros. Aquellos días la radio se llenó de voces de críos sin colegio. Manel, por ejemplo, que tendrá ahora catorce.
Y ahora que empezamos la nueva etapa de nuestras vidas, aunque sólo sea porque a las ocho de la mañana serán otras voces las que nos acompañen, me permitís que reconozca el trabajo de quienes me han acompañado en la carpintería de este primer tramo del programa. El equipo informativo en el que han ido relevándose unos redactores a otros en estos once años.
Mi gratitud a:
- Rubén Bartolomé.
- Miguel Ondarreta.
- Mamen Rodríguez Sastre.
- María Jesús Moreno.
- David Gabás.
- José Miguel Azpiroz.
- Óscar Plaza.
- Jéssica de Jesús.
- María Gómez Prieto.
- Juan Carlos Vélez.
- Mercedes Albelda.
- David del Cura.
- Beatriz Ramos.
- Elena Bueno.
- Manuel Pecino.
- Belén Gómez del Pino.
- Pablo Albella.
- Asun Salvador.
- Sara Iturbide.
- Laura Lorenzo.
- Jéssica Pascual.
- Pablo Sánchez Olmos.
- Patxi Linaza.
- Marisa Menéndez.
- David Robles.
- Ana de Gracia.
- Paula Domínguez.
- Carlos Rodríguez.
- Y el ingeniero Montes.
La redacción de Informativos de Onda Cero, con Ester Turu y Julián Cabrera al frente. Y con Pilar González resolviéndonos los problemas a todos. La redacción de Informativos de Onda Cero a la que me enorgullezco de haber pertenecido desde el día que puse por primera vez un pie en la radio hasta hoy, 17 de julio de 2026.

