Hablar del mudéjar es hablar de uno de los estilos artísticos más características de Aragón, de hecho, se cumplen 25 años de la declaración del Mudéjar como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Y no es el único elemento patrimonial con esta declaración, también lo es Pirineos-Monte Perdido. Estos dos enclaves destacan en la obra “España monumental. Una historia a través del patrimonio” del profesor e investigador del Instituto de Historia del CSIC, Eduardo Manzano.
Una obra en la que se reflejan los 46 lugares que han sido declarados por la UNESCO Patrimonio Mundial y que permiten un recorrido histórico de todas las épocas, desde las épocas más remotas, comienzan en Atapuerca, hasta la época contemporánea. En Aragón, “cuando hablamos del Mudéjar, sucede con otros patrimonios históricos, no hablamos de un lugar en concreto, sino de un eje vertebrador por diferentes puntos del territorio”, explica Manzano, quien añade que el “Mudéjar de Aragón revela que después de la conquista de Granada en el año 1492, las poblaciones musulmanas siguieron establecidas en muchos territorios de la península y siguieron trabajando con unas técnicas muy depuradas y con enorme sabiduría”.
Por ponerle una pega, el profesor destaca que debería haberse declarado en más sitios. Se comenzó con Teruel, después siguió el mudéjar de Zaragoza y su provincia, pero también se puede encontrar restos de este arte en la provincia de Huesca que deberían también sumarse. El libro propuesto por Eduardo Manzano es un viaje por toda España porque no sólo habla de diferentes lugares, sin que hace un recorrido cronológico para entender también como fue la historia y lo que llevó a la construcción de cada una de las joyas patrimoniales que se reflejan.
Patrimonio artístico “de piedras”, pero también natural como Pirineos-Monte Perdido que “muestra cómo en la Edad Media se está produciendo una expansión ganadera brutal, que es lo que está explicando que el Reino de Aragón sea tan expansivo. Eso tiene su reflejo en el paisaje, porque se talaron árboles, se extendieron los pastos de una manera muy importante y empezó a emerger una economía ganadera que después va a permitir la acumulación de riquezas y que haya ejércitos, que van a permitir que se conquisten territorios”, explica Manzano.
