Estos resultados, publicados en el New England Journal of Medicine y mostrados en sesión plenaria de ASCO 2025, abren la puerta a un cuidado más personalizado que mejora meses de calidad de vida para las pacientes.
Un equipo internacional de investigadores, con la destacada participación de Javier Pascual, oncólogo médico del Hospital Universitario Virgen de la Victoria (HUVV) e IBIMA Plataforma BIONAND, ha logrado un avance que puede cambiar el tratamiento del cáncer de mama avanzado. Hoy se dan a conocer los resultados del ensayo clínico de fase III SERENA-6, que demuestran que cambiar de forma temprana a un medicamento de nueva generación llamado camizestrant puede doblar el tiempo de control de la enfermedad en determinadas pacientes, comparado con el tratamiento hormonal convencional.
Detección temprana de resistencia y cambio de tratamiento
En muchas pacientes con cáncer de mama avanzado “ER-positivo/HER2-negativo” (es decir, tumores que crecen gracias a las hormonas y no por la proteína HER2), el
tratamiento estándar combina un inhibidor de la aromatasa (que reduce la producción de estrógeno) con un fármaco que frena la división celular (inhibidor de CDK4/6). Esta estrategia funciona muy bien al principio, pero en alrededor del 40 % de los casos el tumor “aprende” a evadir la falta de hormonas gracias a mutaciones en un gen llamado ESR1. Cuando eso ocurre, los fármacos dejan de hacer efecto y el cáncer vuelve a crecer.
El ensayo SERENA-6 parte de una idea sencilla pero revolucionaria: detectar esas mutaciones de resistencia antes de que el tumor crezca en una exploración por imagen (TAC o resonancia). Para ello, se analiza cada 2-3 meses la sangre de las pacientes en busca de “fragmentos” de ADN tumoral circulante (ctDNA). Cuando se identifica una mutación en ESR1, en lugar de esperar a que el cáncer avance clínicamente, se cambia de inmediato a camizestrant, un nuevo tratamiento hormonal que ataca directamente el receptor de estrógeno, destruyéndolo por completo y venciendo así la mutación.

