El municipio de Algatocín celebrará el próximo domingo 3 de mayo en el entorno de la Ermita del Santo Cristo su tradicional Romería de la Cruz, festejo que se organiza desde el año 1999 y que se desarrollará con una serie de actividades que harán que los asistentes disfruten de una estupenda jornada.
Para comenzar, a las 10 de la mañana se realizará una salida senderista en la que los participantes completarán una ruta por los caminos y veredas de los alrededores del municipio que terminará en la Ermita del Santo Cristo. Por otro lado, como es habitual, poco antes de mediodía vecinos y vecinas comenzarán a subir a la zona de la ermita, ubicada en la parte alta del pueblo, para acudir a la misa que se oficiará a las 12:30 horas. Aquellas personas con dificultades para hacer el camino a pie tienen la posibilidad de subir en un vehículo que habilitará el Ayuntamiento de Algatocín.
Posteriormente, en torno a las 2:30 de la tarde, todos los asistentes a la romería disfrutarán de un almuerzo colectivo que será elaborado por integrantes de la Asociación de Mujeres ‘Espino Albar’ de Algatocín, colectivo que también se hará cargo de una barra que será habilitada para la ocasión. También tendrá lugar una actuación musical que servirá para que los romeros pasen una magnífica tarde en compañía de familiares y amigos.
Desde la organización se ha querido invitar a vecinos y visitantes a acudir a la romería, ya que todos podrán disfrutar de una estupenda jornada de convivencia, con un gran ambiente festivo y rodeados de un entorno natural espectacular. En este sentido, desde el privilegiado enclave en el que se sitúa la Ermita del Santo Cristo se divisan unas impresionantes vistas panorámicas del Valle del Genal, la Sierra de las Nieves, Sierra Bermeja, Sierra Crestellina, el Campo y el Estrecho de Gibraltar e incluso, en los días claros, de la costa africana.
A modo de curiosidad histórica, los vecinos y vecinas más ancianos de Algatocín relatan que sus ancestros les contaban que los marineros y pescadores que faenaban en aguas cercanas al Estrecho de Gibraltar se orientaban gracias a enormes candiles de aceite que, colocados a las puertas de la ermita, permanecían encendidos las 24 horas del día. Según explican personas mayores del pueblo, este punto de referencia y antiguo faro, ubicado en plena montaña, a unos 750 metros sobre el nivel del mar y a alrededor de 50 kilómetros en línea recta del estrecho, sirvió antaño para evitar naufragios y para salvar numerosas vidas, especialmente en momentos de temporal y mucho tiempo antes del perfeccionamiento de las técnicas de navegación marítima. Por ello era habitual que, a pie o a lomos de bestias, marineros y pescadores se desplazaran hasta la Ermita del Santo Cristo para realizar ofrendas como muestra de agradecimiento. La reciente instalación de la cruz en la explanada de la ermita es una forma de rememorar esta historia.

