Déjenme que les cuente una historia, que es muy corta, ya verán.
Ya que estoy en Barcelona y que es la víspera del Día de los Libros y el aniversario de la muerte de Cervantes –tal día como hoy, hace cuatrocientos diez años–, volvamos al Quijote para leer lo que le dijo el valeroso caballero a su interlocutor Álvaro Tarfe para explicar por qué había venido directo a Barcelona, sin detenerse en Zaragoza. 'Barcelona', dice, 'albergue de los extranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y única en sitio y en belleza'. Aquí vio don Quijote por primera vez el mar (primera y última) y descubrió, viendo amanecer subido al caballo, el sonido del puerto y de las galeras que estaban en la playa. Y si no paró en Zaragoza ni llegó a participar en las justas para celebrar a San Jorge fue porque justo antes tuvo conocimiento de que el tal Avellaneda había escrito una historia falsa sobre él y su escudero, presentada como segunda parte de la auténtica, pero, a diferencia de aquélla, apócrifa y escrita sin talento. Y como forma de destapar al impostor, resolvió no estar nunca en Zaragoza.
Y aún más. La audacia del autor verdadero, o sea, Cervantes, fue tal que se apropió de un personaje de su imitador Avellaneda para que fuera este quien le refutara. Cervantes hace aparecer en su novela a Álvaro Tarfe para que conozca al don Quijote verdadero y se haga cargo de que el otro es un cuento; para que asuma y, en adelante, proclame que no hay más Quijote que el que llega, en su última aventura, a Barcelona y que a quien Dios se la dé, San Pedro se la bendiga. 'Yo no sé si soy bueno’, le dice, 'pero sé que no soy el malo'. Y como dirá cuando salga de Barcelona, de regreso a La Mancha, caído y desengañado: 'Cada uno es artífice de su aventura’.
Gobierno de coalición con Vox en Extremadura
Cada uno y cada una, diríamos hoy. Cada una es artífice de su aventura y hay segundas partes que refutan versiones apócrifas de la primera.
María Guardiola inicia su nueva aventura como presidenta de un gobierno de coalición con Vox en Extremadura. Hubo una primera parte, que terminó de manera abrupta porque a Vox le pareció que sentarse a hablar de cómo distribuir a los menores inmigrantes no acompañados por las comunidades autónomas, para compartir responsabilidad con aquellas a donde más llegan -Canarias y Andalucía, gobiernos ambos conservadores-, era sanchismo elevado al cubo y una afrenta a los ciudadanos extremeños. Extremeños y aragoneses, y castellanos y murcianos, porque se fueron de todos los gobiernos. Y valencianos, también. Ahora dice el pacto de gobierno: no más menores extranjeros, nada que pueda facilitar su acogida o permanencia en Extremadura. O sea, que estabilidad asegurada. A costa de canarios y andaluces, que habrán de buscarse la vida y ver cómo se organizan. Es la ventaja de tener una región sin costa a la que puedan llegar pateras.
los dirigentes del PP vienen dando una explicación distinta cada día sobre el principio de prioridad nacional
En el afán encomiable por no ahorrar explicación a sus gobernados sobre qué significa el principio de prioridad nacional, los dirigentes del PP vienen dando una explicación distinta cada día. Para haber tardado cuatro meses en alumbrar el documento de gobierno, y para estar pensada y calculada, se supone, cada palabra, es de una generosidad digna de mejor causa estar regalando un comentario de texto diario.
Las explicaciones de PP y Vox sobre el principio de prioridad nacional
Vox, como es menos generoso, se ha quedado en sus dos palabras fetiche: prioridad nacional significa dar prioridad a los nacionales, ya está, o en versión eslogan para consumo rápido, los españoles, primero. El PP se está esforzando más por ofrecer un abanico de interpretaciones lo bastante amplio como para que Tellado pueda afirmar que se trata de premiar el afecto al país, Díaz Ayuso pueda afirmar que esto de la prioridad es ilegal, Juanma Moreno pueda afirmar que es literatura hiperbólica con el copyright de Vox y María Guardiola, madre (o comadre) de la criatura, pueda afirmar que no hay derecho a que un okupa o un delincuente tenga preferencia sobre un honrado y cumplidor contribuyente. En efecto, no hay derecho, aunque no consta que en la región que ella misma gobierna hace tres años suceda semejante discriminación de los ciudadanos honrados ante los delincuentes ni dar preferencia a quien cumple la ley frente a quien la atropella tenga nada que ver con la prioridad nacional.
María Guardiola dice que como el acuerdo ha generado ruido, no va a entrar en eso
Puede que sea la primera vez que una candidata a presidenta que pide la confianza del Parlamento para ser investida conforme a un acuerdo de gobierno ya redactado diga que, como el acuerdo ha generado ruido, no va a entrar en eso.
El PP ha firmado premiar el arraigo regional, pero por alguna razón insospechada lo ha llamado prioridad nacional
No quiere entrar en la interpretación que su socio hace de lo que han firmado, que es justo lo que ha hecho factible que hoy vaya a ser investida presidenta. Está visto que los usos de la democracia parlamentaria mutan irreversiblemente en España. Hasta ahora, una investidura consistía en explicar, precisamente, con qué principios y qué objetivos se quiere gobernar. Ni un menor extranjero más, ni un centro de acogida más, ni una subvención más a las ONGs que ayudan a los sin papeles. Son compromisos bastante claros, la verdad, compromisos de lo que no habrá. Es un programa de gobierno a la contra, repudiando el sanchismo, como si estuviera produciéndose en Extremadura un cambio de signo político en el gobierno cuando, en rigor, la presidenta viene siendo la misma, y presidiendo, desde 2023. Y con Vox, porque esto es un remake con Vox subiendo la apuesta. El PP ha firmado premiar el arraigo regional, pero por alguna razón insospechada lo ha llamado prioridad nacional.
Pero habrá que celebrar, en todo caso, que en una nueva emulación de su adversario socialista, el PP haya explicitado para tranquilidad de sus gobernados que este nuevo gobierno de coalición siempre se ajustará a lo que dicen las leyes.
Suena verdaderamente parecido a cada una de las veces que el gobierno Sánchez presumió de que todo lo que pactaba con Junts, y con Esquerra, y con Bildu y con quien fuera cumplía con la Constitución. Agradecidos quedamos los gobernados al saber que el gobierno central no aspira a delinquir a conciencia. Ya, lo de cumplir la Constitución permitiendo que las Cortes debatan un presupuesto anual lo dejamos para otra legislatura. O para otra década. Total, si incumpliendo la Constitución estamos mejor que queremos, ¿es eso, no?
A las nueve estaremos en el Palau de la Generalitat, atendiendo a la invitación que en este programa, hace meses, nos hizo el presidente, Salvador Illa. En la víspera de Sant Jordi, con Barcelona preparada ya para regalar libros y rosas, con una legión de escritores al encuentro con su público y con las juventudes de Junts (tiene que haber de todo) promoviendo el boicot a un escritor por permitirse una humorada sobre el santo, el dragón y su relación inexistente con el mundo de los libros.
Hay pocas más reaccionarias que boicotear a un escritor por decir lo que le dé la gana. Bueno, sí, hay una, que es recabar ejemplares de sus libros para quemarlos, y en eso también están algunos aguerridos soldados identitarios. Pero la fiesta está por encima de ellos, lo está la literatura y lo está Eduardo Mendoza. Hay quien no le perdona que caiga bien y que siga vendiendo libros como churros.
Illa también sigue sin presupuestos, solo que, a diferencia de Sánchez, él sí los presentó. Los presentó, metió presión a Esquerra para que terminara de poner el huevo; Junqueras hizo lo que hace siempre: dejarse querer mientras pone problemas--- y el president los retiró. Una operación inédita que le permite tenerlos presentados y, a la vez, no tenerlos. Otro milagro de la política de nuestro tiempo.
Quien sí los tiene, aprobados y gracias al PSC, es la alcaldesa de Ripoll, extremísima Silvia Orriols. Se les abstuvieron los concejales socialistas, ella consiguió lo que quería y ellos han acabado castigados por el partido. Bueno, ha acabado sin agrupación en la que militar, porque la rebelión fue sofocada por el procedimiento expeditivo de disolverla. Anda la señora Orriols choteándose de sus adversarios.
Y en Lleida, el PSC alienta la prohibición del burka en los espacios públicos. En aras del civismo y de la convivencia y utilizando argumentos que usaron las derechas en el Congreso para abogar porque se prohibiera en toda España. El debate del burka sigue. Y dentro del mismo partido conviven, como se ve, quienes, como en Lleida, defienden que el burka ataca la convivencia y quienes, como Patxi López, dicen que es un elemento de libertad religiosa.
Tenemos que ser muy cuidadosos, en efecto, muy cuidadosos de no convertir una prenda como esa en símbolo de libertad alguna. A ver si de la prioridad nacional vamos a pasar a la prioridad del burka.

