Comenzamos la temporada alta de las bodas y, en función de la vida social que uno tenga, se puede encontrar perfectamente con hasta tres o cuatro invitaciones diferentes. ¿Qué economía puede soportar eso? En la Mesa de Redacción de Julia en la onda, nos preguntamos cuánto cuesta que se casen...los otros.
La cantidad correcta que hay que dar
Marina Martínez Vicens explica que "sale por un pico" porque hay que comprarse vestido o traje, zapatos, bolso, peluquería, billetes y hotel en caso de que sea fuera de tu ciudad, y luego el regalo a los novio. ¿Cuánto dinero les damos? Alba Díaz es organizadora de bodas y eventos de Frida Kiwi (Monforte de Lemos) y nos da la cantidad media: "Hay una cantidad estipulada entre los 150 y 200 euros por invitado. Ahora es más improbable que te den 150 que 200 euros".
Se suele decir que hay que cubrir, por lo menos, lo que cuesta el cubierto. Pero la experta en protocolo, Mar Castro, nos dice que eso ya no es así de estricto porque uno no está obligado a apechugar con los gastos que conlleva que a los novios les dé por contratar a un chef de renombre para el convite. Hay que tener en cuenta tres cosas:
- Qué tramo de dinero puedo aportar.
- Qué confianza tengo con los novios. No es lo mismo una boda de compromiso que una de una persona muy cercana.
- Dónde tendrá lugar la boda.
Lo que no hay que hacer si se da dinero en efectivo: "Tremendo..."
Si la pareja ha abierto una cuenta, se deposita allí el dinero, pero si es en efectivo -que es así más veces de las que parece-, la experta pide, por favor, no sacar del bolsillo un fajo enrollado y atado con una goma.
"Cómo entrego ese dinero, porque muchas veces se saca el propio día de la boda y se le mete al novio en el bolsillo. Tremendo. Ese dinero se entrega en un sobre y tienen que ser billetes nuevos con el valor facial más próximo al importe que quiera regalar y siempre se da algún día antes", asegura.
"Las bodas no son un negocio"
Esta semana en redes sociales había quejas de gente que no había podido recuperar el dinero invertido en la boda porque los invitados habían sido un "poco ratillas". Marina Martínez Vicens explica que "las bodas no son un negocio, así que mejor no pretenderlo". Porque es un clásico querer hacer algo íntimo, para que no se nos vaya de presupuesto y, poco a poco, acabar en un "bodorrio multitudinario". Carolina García, fotógrafa de bodas desde hace casi veinte años que trabaja en 'Bodas La Caprichosa', lo ve todo el tiempo.
"Muchas personas empiezan diciendo que harán algo sencillo porque no tienen dinero. Siempre te dicen que es algo íntimo, pero se va amplificando poco a poco y se vienen arriba", cuenta.
Aunque cada vez, es verdad que se tiende menos a invitar por compromiso y alejarse del acto social para hacer una fiesta con gente querida en la que tú lo pasas bien: "He visto que los novios tienen mucha conciencia no para obtener dinero, sino para vivir el momento con la familia y esto lo que ha supuesto es que cada vez hay menos parejas que invitan por compromiso. Antiguamente venía gente que ni se conocía".
Si no tienes dinero, pero sí relación cercana con la pareja, ve a la boda
Y las tres expertas consultadas coinciden en algo: en que si no tienes dinero, pero sí una relación muy cercana con la pareja, no les regales nada, pero acude a la boda: "La gente prefiere que no se le dé regalo, pero que las personas importantes que invitan a su boda sí que estén".
Pero, si se casa una prima de un compañero de Administración con el que tomaste un café hace dos años, por mucho que te apetezca el sarao que ha montado, si no puedes regalarle nada, quédate en casa. Y también puede pasar lo contrario, que el que se queja sea el invitado porque ha puesto 400 euros de regalo y luego le han dado una tortilla y una sopa.
