Madrugo para contarte que Mbappé ha provocado una crisis con China por reírse de sí mismo. Le preguntaron por algunos de los memes que circulan sobre él y cuál le hacía más gracia. En una entrevista distendida, entre risas, contestó de forma inocente que usaba mucho con sus amigos uno en el que superponían su cara en la imagen de un dictador chino. Así, sin más alusiones.
Tampoco hay que ser muy avispado para saber quién es tras bucear unos segundos por internet. Mbappé, sin decirlo, se refería a una imagen de Mao Zedong, fallecido hace 50 años.
Esa referencia generó una respuesta inmediata en China, en otro ejemplo de la piel fina que muestran ante cualquier referencia a sus líderes políticos. La televisión estatal anunció que suspendía la emisión de LaLiga en su país y la retirada de los anuncios y vídeos protagonizados por el futbolista francés y varias marcas comunicaron el cese de su cooperación comercial con Mbappé al expresar su rechazo a comportamientos que hieran los sentimientos del pueblo chino.
Rápidamente respondió Javier Tebas, el presidente de LaLiga, que censuró la declaración del jugador, pidió disculpas, se reunió de urgencia con el embajador chino en España e intentó salvar los millones de euros que aporta el gigante asiático en un mercado estratégico para nuestro fútbol. Y pidió perdón el propio Mbappé, en un comunicado en sus redes sociales en varios idiomas.
Total, que todos han pedido perdón por haber llamado dictador a un dictador. La piel fina cuando hay dinero en juego. Porque Tebas es el mismo que comparó, hace solo unos días, la política de comunicación del Real Madrid con la de la Alemania nazi. Y no creas que pidió disculpas. Se ve que, para el negocio del fútbol, Tebas cree que es más importante respetar a Mao Tse-Tung que a Florentino Pérez.

