Paco Rubio tiene una habitación en su casa exclusivamente dedicada a la radio. Estanterías llenas de los primeros radiocassettes que salieron al mercado, de radio transistores de los años 60, 70… "Tengo una de 1954 y otra de 1927", comenta.
Este vecino de Linares, en Jaén, es un apasionado del medio que celebra su Día Mundial cada 13 de febrero. Su padre era radiotécnico y Paco creció en el taller viendo cómo arreglaba todo tipo de aparatos.
Mientras, en su casa, era su madre la que nunca apagaba la radio. Él aún recuerda cómo escuchaban a Elena Francis y no paraban de sonar las canciones de Carlos Cano. Así no es raro pensar que, tanto su hermano Tomás como él, continuasen con la saga familiar y también se dedicasen a la electrónica.
Durante cinco décadas han pasado por sus manos todo tipo de transistores, pero no todo queda en el oficio, la gran afición de Rubio en sus ratos libres también es la radio. Ahora tiene 65 años y desde los 19 es radioaficionado. "Cuando contactas da una gran satisfacción", explica.
En todos estos años ha conectado con más de 200 países. Lo que más le gusta, cuenta, es comunicarse a través del código morse y hablar con personas que da igual si están en Japón o en Rusia. "Ayer estuve contactando con Sudáfrica o Malawi", ha contado.
