Nada impide que, tras la sentencia del Constitucional, los sediciosos vuelvan a intentarlo. Ya tienen un precedente a su favor. Qué más da lo que vuelvan a hacer. Referéndum ilegal, golpe contra el Estado de derecho, sedición... Si se pudo borrar todo una vez, se puede borrar todas las veces que Sánchez lo necesite.
Basta con que el Gobierno proponga una ley que justifique en aras de la convivencia, aunque todos sepamos, incluidos los jueces que le han dado el visto bueno, que fue por siete votos, para que todo quede limpio.
Lejía constitucional para los principios éticos, morales y políticos. Bebida amarga con embudo para los que no se tragan las excusas.
