Europa mira hoy a tres capitales. Roma, donde Francisco sigue crítico pero estable. Kiev, donde varios líderes del continente arropan a Zelensky ahora que Putin, avalado por Trump y sostenido por Xi JIng Ping, se siente más fuerte que nunca. Y a Berlín dónde la conservadora CDU comienza las negociaciones con los socialistas para formar una gran coalición.
Los dos grandes partidos unidos para evitar los extremos. Una realidad que ya se ha demostrado imposible en España. El PSOE prefirió no apoyar al PP cuando este ganó las elecciones. Pero a más a más que diría Puigdemont, uno de los socios favoritos de Sánchez: en las últimas horas el presidente del gobierno ha llamado colaboracionista con la extrema derecha a Núñez Feijoo.
No parece que destile ganas de centrar el debate. Más bien de radicalizarlo lo más posible. Con palabras y con hechos. Hoy condonación de 17.0000 millones de euros a Cataluña en pago por sostener a Sánchez en Moncloa. Y Junts retira la petición para que Sánchez se someta una cuestión de confianza. Si es que se entienden de maravilla.

