La semana promete, la número dos del Gobierno empezó cuestionando el principio de presunción de inocencia. Este lunes el Presidente del Gobierno hablaba de chiringuitos al referirse a las universidades privadas en las que él mismo se formó. Y aún estamos a martes.
No hay sector, campo, actividad, ideología o labor que desde el Palacio de la Moncloa no se proceda a dividir entre buenos y malos, entre progresistas y retrógrados, entre virtuosos y perversos.
La división pareciera la razón de este Gobierno desde que comenzó la legislatura.

