Latorre, sobre el paro general de los sindicatos en campaña electoral: "Una huelga política contra el mal gobierno de la oposición"
El director informativo de Más de uno expone en su monólogo la convocatoria de protestas por parte de CCOO y UGT tras los próximos comicios anunciados ayer por el presidente Pedro Sánchez.
Pedro Sánchez iba a tener el privilegio de ser el primer presidente de la democracia sin su correspondiente huelga general, ya no podrá decirlo. Porque los sindicatos acaban de recordar que los españoles llevan desde 2008 con los salarios estancados y han perdido valor adquisitivo de manera muy acusada desde 2021.
No es que lo haya recordado… es que ahora tratan de entrar en campaña uniéndose al Sindicato de inquilinas para transformar su movilización por el desahucio de Maricarmen en una huelga general, que siempre es una huelga política. Una huelga política contra la oposición, claro. Porque en España hay que ver lo mal que gobierna la oposición.
El pasado 1 de mayo ya demostraron cuál era su capacidad de movilización. Digamos que menguante. Este es un movimiento a la desesperada para inyectar algo más de tensión a la campaña, por si ya no hubiera suficiente, y es la demostración de lo útil que es tener a un sindicato UGT al servicio del PSOE y el otro, CCOO, con una vicepresidencia el Consejo de Ministros: que te evitas que te convoquen una huelga, hasta que quieres que la convoquen.
Esto es lo que dota de pleno sentido al adjetivo vertical. En el franquismo estaba el sindicato vertical y en democracia ya se ha conseguido la movilización vertical, que es aquella que parte de la cúspide y llega a la base, la movilización a servicio del gobierno y contra la oposición.
Y conste que es verdad. Que en el problema de la vivienda hay dos vectores. Uno es el precio de la vivienda y el otro son los salarios. Se suele mencionar únicamente el precio de la vivienda y casi más importante es que los salarios son bajísimos. De miseria. Y eso hace que la vivienda española sea un mercado de saldo para un extranjero.
Y que un español se vea obligado a alquilar porque no tiene capacidad de ahorro para hacer frente a la entrada de un piso. Recuerden que el mayor síntoma de deterioro de nuestra economía es que en el 15M se manifestaban porque no podían hacer frente a la cuota de la hipoteca y hoy se manifiestan porque no pueden pagar el alquiler mensual. El salto es considerable.
De esto se han dado cuenta los sindicatos ayer mismo, no antes. Andan un poco lentos.
El salario más común en España, la moda, fue de 16.520 euros brutos anuales en 2024. O sea, la moda. El que más se repite. 16520 euros. Al final mil euros pelaos al mes.
Otro dato: no llega al 10% el porcentaje de españoles que ganan más de 55 mil euros al año. Conclusión no existe la clase media. No existe. Porque un 10% de la población puede considerarse privilegiada llegando a duras penas a fin de mes.
Todo esto justifica una huelga general contra la oposición. Porque en España… hay que ver qué mal gobierna la oposición.
Van a ser unas elecciones plebiscitarias. Tensas y basadas en único principio: con Sánchez o contra Sánchez. No sólo porque así lo ha querido Pedro Sánchez sino porque así lo ha planteado también el PP. El formato de la convocatoria ya lo pudieron escuchar ustedes en la antena de Onda Cero en directo. Fue un mitin desabrido, desacomplejado y desorejado. Toda una impugnación de la alternancia.
Hoy hace David Mejía un recuento de trolas en El Mundo y le sale una página entera como cuando dijo aquello de "Nosotros hemos transferido más recursos que nunca. Y ellos han comprado áticos y privatizado hospitales". Que tiene gracia teniendo en cuenta que lo dice el hombre que tiene a tres presidentes de la SEPI condenados por presunta corrupción. Tres presidentes de la SEPI. E indicios muy portentosos de las mordidas que se cobraron con el rescate de compañías ruinosas como Plus Ultra o con el ministro de Fomento en la cárcel por la venta de mascarillas.
La ganas del PP y de Feijóo de una disputa en las urnas
Pero Feijóo tambien ha planteado unas elecciones plebiscitarias al situar el dilema entre la corrupción y la decencia.
Algo más lejos ha llegado José María Aznar, al hablar del peligro sistémico de una nueva legislatura de Sánchez
Y algo más lejos han llegado Isabel Díaz Ayuso o Santiago Abascal, que directamente infunden dudas sobre el sistema electoral, bueno, en concreto sobre el voto por correo. Vamos, le piden a los suyos que si pueden no duden en votar en urna
Ayer se celebró el Consejo de Ministros extraordinario que ha aprobado el decreto de disolución de las Cortes que el Rey firmó telemáticamente desde Helsinki. Esta será la legislatura más anómala de toda la democracia, aunque solo sea por todas las convenciones democráticas que se han roto: la más indiscutible, esta será la única legislatura en la que el Gobierno ni siquiera ha presentado un proyecto de Ley de Presupuestos.
Ni lo ha presentado. Ahora bien, ya está claro que Sánchez va a utilizar todos los medios a su alcance. Hoy se celebrará un Consejo de Ministros y va a aprobar con mínimos cambios los decretos de la vivienda que ya tumbó el pleno de Congreso de los Diputados. Pretende colarlo por la Diputación Permanente que un órgano de emergencias que funciona cuando las Cortes están disueltas.
Allí han hecho cuentas y si todos los grupos votan igual, saldrá adelante el primero de los decretos de vivienda. ¿Es un fraude? Desde luego tiene toda la pinta. Ahora salen constitucionalistas de emergencia a decir que es perfectamente legal y que hay antecedentes.
Hombre, si es por antecedentes Calígula nombró senador a su caballo. Y también sabemos cuál es la elasticidad de la legalidad para Cándido Conde Pumpido, nuestro jurista militante. Ahora bien, ¿Alguien duda de la mala fe y del fraude democrático que supone utilizar un órgano de emergencias para corregir la voluntad ya expresada por el Congreso? Claro, es que hay instituciones que se previeron para que las manejaran gobernante con buena fe o al menos no previeron que caerían en manos de un gobernante con tan mala fe.
