Uno de los establecimientos que más le gustó fue Proeflokaal A. van Wees, una taberna tradicional holandesa situada frente a uno de los canales del centro. Su decoración de madera, ambiente acogedor y cocina contundente forman parte de la experiencia. Víctor probó allí mejillones, croquetas, sopas y estofados, aunque destaca especialmente la fondue de quesos holandeses. “Si sois dos, yo pediría una fondue para uno y la compartiría, porque es bastante abundante y así puedes seguir probando otras cosas.”
También recomienda su cerveza blanca con notas cítricas y destaca la amabilidad del servicio y unos precios que considera razonables para su ubicación.

Café Van Beeren: una cocina más actual cerca del Barrio Rojo
Otra parada es Café Van Beeren, un local clásico con ambiente joven y una propuesta gastronómica contemporánea. Entre los platos que probó aparecen las alcachofas con ajo blanco, las brochetas de setas y un entrecot acompañado de salsa de anchoas. “Puede sonar extraño, pero funciona de maravilla.” La comida se completó con patatas fritas y un flan casero.

Moeders: la cocina tradicional de las madres holandesas
Para acercarse a las recetas más tradicionales, Víctor Herranz propone Moeders, cuyo nombre significa “madres”. Cuando abrió a comienzos de los años noventa, sus primeros clientes llevaron platos, vasos y cubiertos de sus casas. Por eso, las mesas todavía presentan vajillas diferentes. Las paredes están cubiertas de fotografías de madres aportadas por los clientes y su carta permite probar distintas especialidades de la cocina holandesa.

Café Van Zuylen y la cervecería del molino
Para disfrutar de una terraza junto a los canales, Víctor recomienda Café Van Zuylen, situado sobre el puente Torensluis, en el canal Singel. Allí propone pedir una cerveza y unas bitterballen, las tradicionales croquetas redondas holandesas, mientras se contempla el paso de bicicletas y barcos.
Otra opción es Brouwerij ’t IJ, una cervecería situada junto al molino De Gooyer, a unos veinte minutos del centro. El establecimiento ocupa un antiguo edificio a los pies del molino y dispone de una terraza donde degustar diferentes cervezas elaboradas allí.
Una ruta gastronómica que combina cocina tradicional, propuestas contemporáneas y algunos de los escenarios más característicos de Ámsterdam.

