La duda de si dejar que el perro duerma en la cama es algo que ha rondado por la mente de todos los dueños en algún momento. Por ello, la veterinaria, Sandra Mitchel, ha desvelado una serie de argumentos, tanto negativos, como positivos, sobre esta cuestión.
Ahora bien, afirma que no hay una respuesta certera sobre el tema.
¿Cuándo se debe dejar al perro dormir en la cama?
La veterinaria confirma que solo deberías dejar al perro cuando esté suficientemente entrenado. Es decir, cuando el animal tenga la suficiente madurez emocional y sea capaz de calmarse durante la noche sin que nos llegue a molestar a nosotros. Además de que siempre hay que establecer una serie de límites. “Es más fácil relajar las normas más adelante que revertir malos hábitos ya adquiridos”, asegura.
También afirma que el perro debe tener espacio suficiente en la cama para que pueda dormir cómodo, y que dormir juntos sea una opción, no una rutina forzada, porque hay perros que se pueden estresar si se les obliga a dormir en sitio en el que ellos no quieren.
¿Qué beneficios puede tener dormir con tu perro?
El principal beneficio que se obtiene de dormir con tu mascota es que se refuerza de gran manera el vínculo con el animal. También puede llegar a reducir los niveles de estrés, tanto del perro como de ti. Está demostrado que esta práctica llega a reducir los niveles de cortisol (hormona del estrés) y aumentar la oxitocina (hormona de la felicidad), lo que puede ser beneficioso para tu salud vascular.
¿Cuáles son las contras de dormir con tu mascota?
No todo es color de rosas en este tema. Como bien afirma Sandra Mitchell, los perros duermen en estado de alerta constante, por lo que se despiertan con bastante facilidad pudiendo despertar a los dueños en mitad de la noche. Además, hay que considerar factores como la raza, el temperamento del perro, su comportamiento y el estilo de vida del dueño...
En cuanto a la salud, en ciertos puntos también puede ser perjudicial si no se llega a cuidar la higiene. Las mascotas pueden portar pulgas, garrapatas y parásitos intestinales, capaces de transmitir enfermedades como la de Lyme. Esto es especialmente delicado en niños pequeños, ancianos o personas con sistemas inmunológicos debilitados.

