Ignacio Lázaro fue casero de Maricarmen, la mujer de 87 años que fue desahuciada el pasado mes de septiembre y que ha muerto este miércoles tras permanecer varios días ingresada en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid.
"Cualquier situación adversa ataca a la salud de cualquier individuo", admite Lázaro en declaraciones en Y ahora Sonsoles. Así lo ha hecho tras ser preguntado sobre si los desahucios, dado que fueron cuatro, pudieron ir minando su salud: "La gran diferencia entre una persona joven y una persona mayor es su capacidad de sobreponerse a esa circunstancia".
La muerte de Maricarmen ha originado una ola de protestas por la crisis de la vivienda. Su desahucio fue el principal desencadenante al provocar numerosas acampadas en diversas ciudades de España, pero tras su fallecimiento se ha convertido en todo un símbolo de lucha por la vivienda. A este respecto, el que fuera su casero cuestiona que sea "la representación de todo el drama que hay con la vivienda en este momento" en nuestro país. Bajo su opinión, Maricarmen "es el símbolo que alguien ha escogido" para ello.
Es un símbolo que alguien ha escogido
En este sentido, explica que "las circunstancias están sirviendo para confrontar a dos entornos que se deben entender, como son los inquilinos y propietarios; algo que se ha hecho históricamente". Critica también que se esté usando su figura para ello: "No me parece muy ético".
Preguntado por su vinculación con la finca de viviendas en la que Maricarmen era inquilina, recuerda que ellos fueron "propietarios hasta 2018". A partir de ese año, "la totalidad de la finca" pasa a ser de Renta Corporación, quien se puso "en contacto con todos los inquilinos en aquel momento".
La batalla judicial de Maricarmen
El edificio posteriormente acabó en manos de Urbagestión Desarrollo e Inversión, vinculada a un fondo de inversión. La propiedad reconoció que la segunda subrogación del contrato no cumplía los requisitos legales. Esta propiedad llegó a pedirle una mensualidad de 1.650 euros.
El caso de Maricarmen llegó a los tribunales. Finalmente, y pese a los intentos de negociación por parte de su abogada, el Ministerio de Vivienda y varias propuestas de particulares para hacerse cargo del pago del alquiler, Maricarmen fue desahuciada.
Desde entonces, numerosas protestas y acampadas repartidas por diversos puntos de España han puesto voz a uno de los principales problemas que azota a la sociedad española: la crisis de la vivienda.

