ACCIDENTE DE TREN

La crónica de Carlos Alsina desde el lugar de la tragedia ferroviaria en Urda: "El impacto es muy complicado de gestionar"

Toño López-Carrasco

Madrid |

Imagen de uno de los trenes accidentados.

Continúan actualizándose las informaciones relativas al accidente sufrido en Urda, que se salda por el momento con 64 fallecidos. Al lugar de los hechos se ha trasladado Carlos Alsina, encargado del segundo tramo de Más de uno, que ha contado toda la última hora del suceso y ha relatado en directo las escenas de angustia, emoción y solidaridad que se viven en el municipio tras el siniestro.

Desde el lugar de la colisión de los dos trenes, Alsina ha contado cómo los pasajeros están siendo atendidos por los equipos médicos en el polideportivo de la localidad antes de ser trasladados a los autocares habilitados para que puedan continuar su viaje. Sin embargo, más allá de las heridas físicas, el periodista ha puesto el foco en las consecuencias emocionales que afrontan quienes han vivido el accidente.

El testimonio de los pasajeros: "Habían fallecido"

Uno de los relatos que ha trasladado Alsina es el de un viajero que ha conseguido salir del tren y que, pese a encontrarse físicamente en condiciones de continuar su camino, ha quedado profundamente afectado por lo que ha presenciado.

El periodista ha explicado el caso de una mujer que ha acudido desde Madrid a Urda para encontrarse con su hermano, que viajaba en uno de los trenes accidentados. Aunque ha podido comprobar que se encontraba físicamente bien, el hombre ha necesitado apartarse durante un tiempo para asimilar lo sucedido.

Según ha relatado Alsina, su hermano tuvo que salir del vagón como pudo y ayudar a otras personas a las que inicialmente creía heridas. Después descubrió que algunas habían fallecido. "El impacto que tiene eso es muy complicado de gestionar", ha señalado el periodista durante su conexión con Más de uno.

La solidaridad de los vecinos de Urda con los afectados

La crónica de Alsina también ha destacado la movilización de los vecinos de Urda, que están colaborando con los servicios de emergencia para atender a los pasajeros y facilitar su traslado. Renfe ha movilizado alrededor de una veintena de autocares de compañías privadas para recoger a quienes se encuentran en condiciones de reanudar el viaje.

Entre las tareas de ayuda, los vecinos están haciendo de intérpretes improvisados para los viajeros que no hablan español. Alsina ha contado cómo uno de ellos ha recurrido a un amigo que sabe inglés para poder comunicarse con un pasajero que necesitaba entender las indicaciones.

El ambiente en el municipio, ha explicado, dista mucho del de una jornada normal. Entre los pasajeros se suceden los reencuentros y las preguntas por compañeros de viaje cuyo paradero todavía desconocen. Personas que apenas se conocían, pero que compartieron vagón, intentan comprobar cómo están los demás y saber si han conseguido salir ilesos.

"Hay escenas de emoción", ha relatado Alsina, que ha descrito cómo algunos viajeros se encuentran al dirigirse a los autocares y se preguntan unos a otros cómo se encuentran.

Mientras continúa la atención a los afectados, la crónica de Alsina refleja la dimensión humana del accidente: las heridas visibles, el impacto de lo vivido y la incertidumbre de quienes todavía esperan noticias de otras personas que viajaban en los trenes.