VERANO

Cómo saber si estás sufriendo una insolación o deshidratación

Cada verano, miles de personas confunden los síntomas de la insolación y la deshidratación, lo que puede poner en riesgo su salud si no actúan a tiempo. Aprender a distinguir entre ambas afecciones es fundamental para protegerte y proteger a los tuyos cuando suben las temperaturas

Rafa Sanz del Río

Madrid |

Un chico tirándose agua por encima a causa del calor.
Un chico tirándose agua por encima a causa del calor. | Ricardo Rubio / Europa Press

Las olas de calor, cada vez más frecuentes y prolongadas, ponen en riesgo a la población, especialmente a niños, mayores y personas con enfermedades crónicas. Dos de los peligros más comunes en esta época son la deshidratación y la insolación, condiciones que aunque comparten algunos síntomas, requieren atención y tratamientos diferentes.

Deshidratación: el riesgo silencioso

La deshidratación ocurre cuando el cuerpo pierde más líquidos de los que ingiere, ya sea por sudoración excesiva, vómitos, diarrea o simplemente por no beber suficiente agua. Los síntomas iniciales pueden pasar desapercibidos: sed intensa, boca seca, orina oscura, dolor de cabeza y calambres musculares. Si la deshidratación avanza, pueden aparecer mareos, confusión, pulso y respiración acelerados, ojos hundidos e incluso pérdida de conciencia en casos graves.

"El tener la boca seca o sudar mucho no significa que tengamos deshidratación, pero puede ser un comienzo. Si orinamos con menos frecuencia y la orina es oscura, preocúpate, además de sentir mareos y confusión", dice un experto de la revista 'Businnes Insider'.

El tratamiento consiste en reponer líquidos de forma gradual, preferiblemente con agua o bebidas con electrolitos. En casos severos, puede ser necesario acudir a un centro médico para recibir líquidos por vía intravenosa.

Insolación: una emergencia médica

La insolación, también conocida como golpe de calor, es una condición más grave que se produce cuando el cuerpo es incapaz de regular su temperatura interna tras una exposición prolongada al sol o al calor extremo. Los primeros síntomas suelen ser dolor de cabeza, mareos, náuseas, piel enrojecida y caliente, y debilidad. Si la temperatura corporal supera los 40°C, pueden aparecer confusión, convulsiones, pérdida de conciencia e incluso riesgo de daño cerebral o muerte.

A diferencia de la deshidratación, la insolación suele presentar fiebre alta y alteraciones neurológicas. La piel puede estar seca y caliente, ya que el cuerpo deja de sudar, y el pulso se vuelve rápido y débil.

"La insolación puede causar shock, daño cerebral, insuficiencia de órganos e incluso la muerte. Los síntomas incluyen fiebre, confusión extrema, convulsiones y pérdida del conocimiento". asegura.

Ante una sospecha de insolación, es urgente buscar sombra, enfriar el cuerpo con compresas frías o duchas, y acudir inmediatamente a un servicio de urgencias. No se debe forzar a la persona a beber si está inconsciente o desorientada.

¿Cómo diferenciarlas?

Para diferenciar entre deshidratación e insolación, es importante prestar atención a una serie de síntomas clave:

  • Temperatura corporal: En la deshidratación, la temperatura suele ser normal o levemente elevada, mientras que en la insolación es muy elevada, superando los 40°C.
  • Estado de la piel: En casos de deshidratación, la piel suele estar seca y fría. En cambio, en la insolación, la piel se presenta seca, caliente y enrojecida.
  • Sudoración: Durante la deshidratación, la sudoración puede estar presente. Sin embargo, en las fases graves de la insolación, la sudoración suele desaparecer.
  • Estado de conciencia: La deshidratación puede provocar mareos y confusión leve, mientras que la insolación puede causar confusión intensa, convulsiones o incluso coma.
  • Orina: En la deshidratación, la orina suele ser oscura y escasa. En la insolación, puede estar completamente ausente.
  • Tratamiento: La deshidratación se trata con rehidratación gradual, preferiblemente con agua o bebidas con electrolitos. La insolación, en cambio, es una emergencia médica que requiere enfriamiento inmediato del cuerpo y atención sanitaria urgente.

Prevención y recomendaciones

- Bebe agua regularmente, incluso si no tienes sed.

- Evita la exposición al sol en las horas centrales del día.

- Usa ropa ligera y busca sombra siempre que sea posible.

- Ante los primeros síntomas, actúa rápido: rehidrata o enfría el cuerpo según el caso y pide ayuda médica si los síntomas son graves.

Reconocer la diferencia entre deshidratación e insolación puede salvar vidas. Este verano, extrema las precauciones y mantente alerta ante cualquier señal de alarma.